(08/07/2019)

¿Qué cargos ocupan nuestros políticos y funcionarios cuando terminan su labor en el sector público?, ¿por qué, a veces, los gobiernos priorizan los intereses de un grupo de empresarios sobre el bienestar de los ciudadanos?, y ¿cómo nos afecta?

Cuestión Pública participó en la investigación transnacional “La salud en la mesa del poder”, en una alianza regional liderada por Salud con Lupa en la que participaron reporteros de Perú, México, Chile y Colombia. La alianza periodística buscó exponer las maniobras que las corporaciones de alimentos y medicinas realizan con el fin de influir a favor de sus intereses en la aprobación de políticas públicas.

Las corporaciones de carácter privado que están alrededor de la industria de alimentos y medicinas poco están dispuestas a arriesgar ganancias del negocio a cambio de cuidar la salud de los consumidores. Razón que las lleva a utilizar diversas maniobras para influenciar a congresistas y gobernantes de los Estados, porque son los que toman las decisiones claves desde sus recintos. De esta manera logran orientar leyes y , de paso, posicionarse en la mesa del poder en la que nuestra salud es el plato fuerte.

«… Lo denuncio y cada que lo vea aquí lo voy a denunciar porque usted no tiene ningún derecho, usted no es ningún parlamentario para estar en esta plenaria, volteando los votos de la gente (…) No sea abusivo». Representante Óscar Ospina.

La puerta giratoria es una práctica en la que funcionarios y ejecutivos entran y salen del sector público al privado o viceversa ocasionando la contaminación de las relaciones entre los dos sectores. En Colombia está tipificada dentro del Estatuto Anticorrupción, porque en algunos casos se convierte en mecanismo de la industria para conocer y adelantarse a los cambios de su negocio. La otra práctica de carácter legal es el cabildeo o lobby, que se usa para influir en las normas que pueden afectar sus intereses.

Cuestión Pública construyó una base de datos en la que incluyó a 24 personas que han tenido cargos en el amplio espectro de la salud y de los alimentos, y que lo han hecho desde el sector público y privado. De esos, se encontró que hay 18 casos con potencial posibilidad de incurrir en puerta giratoria y presunto conflicto de interés. 

En la base de datos hay hallazgos con ministros o viceministros relacionados con empresas en el sector salud antes o durante del ejercicio del cargo; un asesor de un ministro de Salud que tras participar en la regulación del cannabis saltó a la vicepresidencia de una multinacional interesada en la licencia para comercializar este producto en el país; un senador hoy presidente de la República financiado por la industria de los alimentos, que luego abogó por los intereses de sus financiadores. Exgerentes o ex representantes legales de sociedades relacionadas con la salud y los alimentos que pasaron a cargos claves en el gobierno; también hay funcionarios de la Industria Nacional de Vigilancia de Medicamentos (INVIMA) o empleados de la Comisión de Regulación en Salud (CRES) que fueron reclutados con el conocimiento del sector público para trabajar en laboratorios y farmacéuticas de la empresa privada. 

En Colombia la práctica de la puerta giratoria tiene un freno en el estatuto anticorrupción del año 2011, que prohíbe a los exempleados públicos gestionar intereses privados y prestar directamente o por interpuesta persona servicios por un lapso de dos años siguientes al retiro del cargo. Incluso antes de cruzar la puerta giratoria, los funcionarios también pueden incurrir en presuntos conflictos de interés al no declarar sus impedimentos por estar relacionados con sociedades que interactúan en el sector y cuyo desempeño en lo público puede favorecer a los intereses privados de las empresas y/o familiares.

El cabildeo

“Este señor que anda allá, este señor se llama Diego de la Ossa, mírelo y aquí hay otras personas (…) representan a la industria tabacalera (…) El señor ha andado todo el día de curul en curul (…) Lo denuncio y cada que lo vea aquí lo voy a denunciar porque usted no tiene ningún derecho, usted no es ningún parlamentario para estar en esta plenaria, volteando los votos de la gente (…) No sea abusivo”. Así gritó el entonces representante a la Cámara Óscar Ospina Quintero a lobistas que estaban en el recinto de la Cámara de Representantes el 25 de octubre de 2016, en pleno momento en el que se debatía el proyecto de ley sobre advertencias sanitarias antitabaco.

El cabildeo es otra práctica de las corporaciones para incidir en los tomadores de decisiones según sus intereses, pero a diferencia de la puerta giratoria es legal. El lobby, como se le conoce comúnmente, no está reglamentado en Colombia, si acaso apenas existe un desactualizado registro de cabilderos en la Cámara de Representantes. El cabildeo no se ejerce de igual manera por las grandes corporaciones de la industria y los activistas de la sociedad civil, según lo afirman las Ongs.

En la base de datos hay hallazgos con un asesor de un ministro de Salud que tras participar en la regulación del cannabis medicinal saltó a la vicepresidencia de una multinacional interesada en la licencia para comercializar este producto en el país

Algunas veces la industria utiliza el cabildeo como una herramienta para frenar en el Congreso iniciativas que los desfavorecen, tipo impuestos al tabaco, a las gaseosas o a la comida chatarra. Uno de los casos más sonados en el país, que pasó por el estudio de los congresistas y el trabajo de los lobistas, fue la conveniencia del etiquetado en octógonos en empaques de alimentos con alto contenido de azúcar, sal y grasa saturada, que se conoció como la ley de la comida chatarra y que se hundió en la Cámara de Representantes porque los parlamentarios no lograron votarlo antes de las vacaciones legislativas de mediados del 2019.

La presencia de cabilderos durante los debates parlamentarios, las tácticas distractoras y el financiamiento de investigaciones convierten el flujo de los intereses defendidos en el legislativo en un espectáculo de magia digno de Harry Houdini, en el que los mejores trucos no son evidentes para el espectador.

Es también en el Congreso donde el poder en el sector salud se ejerce con bata blanca. La exsenadora Dilian Francisco Toro, el senador Roy Barreras y el excongresista Holger Díaz son médicos de profesión, que terminaron en la política como los influencers 2.0. Cuestión Pública indagó en cómo estos tres médicos usaron la salud como trampolín para alimentar su plataforma política, sus redes de influencia y su poder. 

La zona gris en la que se mueve el cabildeo aún está en boga de ser reglamentada, lo que haría de esta práctica un ejercicio más transparente para los ciudadanos.Todo en harás de prevenir la corrupción, porque con la salud no se juega.

Investigaciones

  • Una ministra con sangre de empresaria
    julio 9, 2019
    EscarbaBajo,Salud
    La jefa de la cartera del Ministerio del Interior de Colombia y su esposo están relacionados con entidades de salud que en el 2017 generaron $19 mil millones en ventas; alrededor hay cientos de millones de pesos en contratos y convenios públicos, financiamiento a campañas electorales y la aprobación de políticas que favorecen a las entidades con las que tienen conexión. Todo esto deja en evidencia cómo se entrelazan, en su carrera, la actividad pública y el interés privado.
  • Los trucos del lobby de la salud en Colombia
    julio 8, 2019
    EscarbaBajo,Salud
    Los vacíos jurídicos y las ventajas de los que disfrutan las empresas en el cabildeo han convertido el flujo de los intereses defendidos en el Congreso en un espectáculo de magia digno de Harry Houdini. Cuestión Pública indagó en las maniobras de las corporaciones para influir en las decisiones legislativas. Lo que encontró incluye la presencia de cabilderos durante los debates parlamentarios, tácticas distractoras y el financiamiento de investigaciones para frenar regulaciones contra el tabaco, las gaseosas y la comida chatarra.
  • El poder lleva bata blanca
    julio 8, 2019
    EscarbaBajo,Salud
    ¿Qué tienen en común la gobernadora del Valle Dilian Francisco Toro, el senador Roy Barreras y el excongresista Holger Díaz? Además de ser médicos de profesión, los tres usan el sector Salud como trampolín para alimentar su plataforma política, sus redes de influencia y poder. Son los ‘influencers’ 2.0 de la salud en el país.

Base de datos de puertas giratorias

Seleccione un país y desplace hacia abajo el cursor para ver las personas que han tenido cargos en la salud y los alimentos desde el sector público y privado. En Colombia hay 24 personas.

Cada persona tiene una ficha, escoja una persona y después pase el cursor sobre el bombillo para leer los posibles casos en que ésta pudo haber incurrido en puerta giratoria y/o presunto conflicto de interés. Pase el cursor sobre las barras en la línea de tiempo para desplegar la información de los cargos que ha ocupado esta persona.

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