21 años

Ana María Castro Romero

Ana María Castro Romero tenía 21 años cuando fue asesinada el 5 de marzo del 2020. Su cuerpo fue lanzado desde un carro en movimiento por la calle 80 de Bogotá y fue trasladada al Hospital de Engativá. Luego fue remitida al Hospital Simón Bolívar en el que, finalmente, perdió la vida a causa de sus graves heridas. Minutos antes se encontraba departiendo con sus amigos en un bar ubicado en la calle 116 en la ciudad.

Fuente: Séptimo Día y El Tiempo

El legado del amor de cuatro patas

Una mujer hecha y derecha, con los pies en la tierra, así era Ana María Castro, una joven llena de alegría y amor, a quien todo el mundo quería. Era tanto su valor y su entrega por los animales, que es ese el recuerdo más significativo que tienen sus seres queridos.

En abril del 2014, Ana recibió una llamada de una de sus amigas en la que le decían que encontraron una camada de 13 perros pitbull, pero que de esos cachorros iban a botar a algunos a la calle porque no los habían podido vender y no les encontraron un hogar. Sin dudarlo, le pidió a su madre para el transporte avisando que saldría con su tío Luis y cuando regresó, ya no hubo manera de negarle un hogar. Así fue como Zoé llegó a la vida de Ana María.

Le repetía a su madre que le quitara cualquier cosa menos a su perrita — a su hija—, fue como amor perruno al primer instante. El amor a su mascota fue tan grande que adquirió el compromiso, dedicación y la responsabilidad de tener un animalito tan grande, pero que como lo decía ella, “estaba llena de amor”.

Tras casi cuatro años de la muerte de Ana, Zoé se ha convertido en la nieta canina de Nidia Romero, quien recuerda con tristeza como durante el primer año de la muerte de su hija, Zoé no comía bien, estaba muy flaca, hasta tuvo que comprarle ropa para soportar el frío de Bogotá, era como si le faltará su otra mitad. Zoé tardó un año para volver a alimentarse normal.

Hoy en día, entre ellas se hacen compañía y son la unión que dejó Ana, su mamá y su hija canina, quienes se entregan amor en medio de la soledad y el vacío que dejó la pérdida de Ana María Castro.

Dar el granito de arena a nuestros amigos de cola y bigotes, ese es el legado que deja la memoria de Ana, quien durante su vida resaltó la importancia de cuidar y dar voz a los que no pueden defenderse.

***

“A mi hijita Anís: Exactamente así guardaste tu nombre en mi celular y no sabes cuánta falta me hace ver ese pantallazo cuando sale una llamada... Dios! No te imaginas cómo ha sido este tiempo sin ti, cómo lamento tu muerte violenta y prematura y cada vez que respiro trato de inventarme algo para devolver el tiempo y protegerte, así como cuando estabas dentro de mi vientre y te llevaba escoltada a todos los lugares a donde iba, ahora estás conmigo más que nunca, pero es extraño porque ya no te escucho, no te veo y menos puedo darte un beso o un abrazo, esto hace que todas las fibras que existen en mi, tiemblen de tristeza y a la vez de fuerza para seguir luchando por la justicia de tu feminicidio mi Anita.

Anita, Zoe está bien cuidada y amada ya que es mi "nieta canina" y la realidad del amor que sentías por ella entre todos los perritos del mundo en tu condición de animalista ! Cada vez que la veo , vienen a mi mente tus tantos momentos de locura con ella tan tóxica, sigue muy juiciosa y atiende con el dedo de la mano como la enseñaste, ahora es mi compañía incondicional, ella testigo de mis momentos amargos y también en que los suspiros me dan fuerza para seguir cuando la miro.

Porque desde que ya no estás todo es lúgubre, hasta el aire es diferente y por días siento que me ahogo cuando sale de mi alma un suspiro, un suspiro que lleva tu nombre y apellido, un suspiro lleno de recuerdos y también de nostalgia por que siempre está tu espacio vacío; tantas pero tantas cosas quisiera decirte y cuando piso está dura realidad solo sale de mi boca un te extraño y te amo que se llevan mi vida cada día…”

Nidia Romero, su mamá

* * *

Los responsables de la muerte de Ana María Castro, fueron Paul Naranjo y Julián Ortegón, quienes el 10 de marzo del 2022 fueron condenados por el Juez 42 del Circuito de Bogotá a 41 años y 6 meses de prisión por el delito de feminicidio agravado.

Sin embargo, el 26 de septiembre de 2023, en segunda instancia el Tribunal Superior de Bogotá dejó en firme la responsabilidad de Naranjo y Ortegón de la muerte de Ana María Castro, determinó que se trató de un homicidio agravado y no un feminicidio. Esto redujo la pena a 33 años. El apoderado de la víctima presentó la sustentación del recurso de apelación el 8 de noviembre del 2023.

*Si tienes una historia para Ya no estoy aquí contáctanos al correo: yanoestoyaqui.cuestionpublica@gmail.com.