
Las pruebas 'manoseadas' en el caso de Angie Paola Baquero, víctima de la masacre del 9S en Bogotá
(17/10/2026)
Cuando comenzó el juicio contra el patrullero Jorge Lasso Valencia, el caso por el homicidio de Angie Paola Baquero era considerado uno de los más sólidos por los hechos ocurridos el 9 de septiembre de 2020 en Bogotá. La razón: el proyectil que acabó con la vida de Angie Paola había sido recuperado durante la necropsia y un peritaje balístico realizado por la Fiscalía identificó el arma utilizada. Sin embargo, el pasado 14 de agosto, durante la más reciente audiencia del juicio, se reveló que la prueba reina desapareció y el arma fue modificada.
“Me dieron un tiro”, le dijo Angie Paola Baquero a su pareja luego de caer al suelo. Era la noche del 9 de septiembre de 2020. Angie y Cindy Tatiana habían salido a buscar algo de comer cuando se encontraron con un mar de personas que corrían hacía ellas. Estaban huyendo de la policía, que abrió fuego contra manifestantes que estaban reunidos cerca al CAI de Aures, en la localidad de Suba, para rechazar el asesinato de Javier Ordóñez a manos de unos agentes el día anterior.
«Yo miro hacia todos lados y veo a varios policías disparando desde la parte de atrás de unos árboles. Me agaché para auxiliarla y otras personas que estaban ahí también trataron de ayudarnos. De pronto un señor que tenía una moto se ofreció a llevarnos», narró Cindy Tatiana en una entrevista de octubre de 2020 a El Espectador. Se fueron para el Hospital de Suba, pero tras varias horas de cirugía, Angie Paola falleció el 10 de septiembre de 2020 a las 11:30 de la mañana.

Hoy, seis años después, no está en discusión que la causa de la muerte de Angie Paola fue el disparo que recibió en el abdomen aquella noche. Medicina Legal realizó la necropsia y logró recuperar el proyectil de su cuerpo. Inmediatamente, este quedó bajo cadena de custodia y rotulado con el código M202580- R. G P1/1.
Entre el 30 de septiembre y el 6 de octubre de 2020 se adelantó el informe balístico por parte de la del CTI. Su conclusión fue certera: «En las estrías del proyectil incriminado recuperado […] se encontraron las mismas características individuales para determinar IDENTIDAD con los patrones de la pistola Sig Sauer Calibre 9mm identificada con serial 24B043716 lo que permite establecer que fue disparado en esta pistola.»


Cuando se realiza un peritaje balístico se analizan y se comparan las marcas o estrías que quedan en los proyectiles después de ser disparados. Esas estrías aparecen debido al cañón del arma, que es como su alma, y deja una huella única. Es decir, las balas quedan marcadas con un patrón propio del cañón que identifica a un arma.
La pistola Sig Sauer Calibre 9mm con serial 24B043716 le había sido asignada al patrullero de la policía Jorge Andrés Lasso Valencia. Según la investigación, Lasso recibió el arma de dotación y la munición del armerillo de la Estación de Policía de Suba a las 8:16 de la noche y la devolvió a las 2:27 de la mañana del 10 de septiembre de 2020, pero con seis balas menos.
En enero de 2021 Lasso Valencia fue imputado por la Fiscalía por el delito de homicidio, aunque este nunca aceptó los cargos. Quedó en libertad mientras avanzaba el juicio. Las pruebas eran contundentes y los informes oficiales apuntaban hacia el patrullero como responsable, pero su defensa tenía otra estrategia.
La metamorfosis
La defensa de Lasso Valencia, encabezada por la abogada Laura Gomez Rivera, solicitó un nuevo peritaje balístico para comprobar si este daba el mismo resultado que el informe de la Fiscalía. El 14 de enero de 2022, según quedó registrado en la cadena de custodia (documento que se perdió y hoy solo queda una copia digital que conoció este medio), se le fue entregada el arma y el proyectil a Miguel Ángel Hernández, investigador integrante de la defensa de Lasso Valencia, para realizar el nuevo análisis. Sin embargo, según consta tanto en la cadena de custodia como en el nuevo informe balístico, el proyectil y la pistola solo fueron recibidos por el perito de la DIJIN hasta el 25 de enero, es decir, once días después.
Las nuevas pruebas se realizaron en el Laboratorio de Balística Forense de la Dirección de Investigación Criminal e INTERPOL de la Policía (DIJIN) entre el 30 de enero y el 7 de marzo de 2022. El intendente Manuel Ricardo Escobar cotejó el proyectil incriminado, rotulado P1/1, con tres nuevos proyectiles patrón disparados con la pistola 24B043716. Así lo dejó consignado en el informe: «[…] se determina que no presentan características microscópicas de identidad entre sí, lo que indica que esas características fueron producidas por un arma de fuego diferente».

Después de que la defensa de Lasso Valencia presentó este nuevo informe durante el proceso, en 2022 la Fiscalía solicitó una prueba de refutación, es decir, una prueba extraordinaria que se realiza durante el juicio; sin embargo, esta solo fue autorizada por la juez hasta comenzado el juicio oral.
El 20 de mayo de 2026, la investigadora del CTI Jaqueline Navarro llegó hasta la Estación de Policía de Suba para retirar nuevamente el arma y el proyectil del armerillo con el fin de llevarlos a Medicina Legal, donde hicieron un nuevo análisis.
Pero al recibir los elementos, según relató la investigadora Navarro, se encontró con la cadena de custodia del arma y del proyectil rota, pues la caja del arma estaba abierta y no se encontraba con las identificaciones correspondientes. Cuando pidió explicaciones en la estación de policía, el encargado del armerillo, el subintendente Cristian Camilo Cerón le aseguró que «el elemento en mención ha permanecido en dichas condiciones desde que tiene conocimiento del mismo, indicando adicionalmente que de manera periódica, aproximadamente cada mes, el arma es retirada de container para la toma de improntas y posteriormente almacenada en el mismo estado».
La investigadora –quien había visto los elementos rotulados cuatro años antes– dejó registro de todo lo sucedido y le entregó el arma a Medicina Legal para un nuevo análisis. La entidad, tras revisar sus propios archivos, determinó en el informe DRBO-BALFO-0001181-2026 (conocido por Cuestión Pública) que el proyectil que se le había entregado no era el mismo que se recuperó del cuerpo de Angie Paola Baquero en 2020.
Además, “se deduce” que el cañón de la pistola “fue cambiado sin afectar su funcionamiento”, porque es una pieza estándar en medidas según el modelo y el calibre. Explica que, en condiciones normales, el mantenimiento y la limpieza permiten acceder a esa pieza, pero no a los mecanismos de disparo: percutor, huellas de contra recámara, extractor y eyector.
Cuestión Pública intentó comunicarse con la defensa de Jorge Lasso Valencia, pero al momento de la publicación de este artículo no había respondido a nuestras preguntas. En el momento en que envíen sus respuestas, estas serán incluidas.
El pasado 14 de agosto, durante la audiencia de juicio oral contra Lasso Valencia, la Fiscalía aseguró que presentará compulsa de copias por fraude procesal para que se investigue la alteración del arma y la desaparición del proyectil, prueba reina en el caso. Todavía quedan muchas preguntas por resolver: ¿Quién modificó el arma? ¿Cuándo se hizo? ¿Por qué no se respetó la cadena de custodia? ¿Dónde está el proyectil? Mientras tanto, Lasso Valencia deberá seguir compareciendo ante la justicia mientras se determina su responsabilidad.







