Después de un largo periodo presidencial conservador (1900 -1930), se inicia un periodo denominado la hegemonía liberal, donde se pretendía solucionar la crisis social que se tenía en la época, dicho periodo se inició con la presidencia de Enrique Olaya Herrera (1930-1934), pero al igual que hoy en día, tuvo una lucha opositora férrea en la que todo valía (al menos para los estándares éticos de la época). A tal punto que el discurso opositor se empezó a radicalizar cada vez más al finalizar su periodo y por los próximos años, donde líderes del partido conservador competían entre ellos para saber quién enardecía más la muchedumbre. Uno de esos fue el líder natural del partido quien en el congreso profirió esta incendiaria frase:

1933 Laureano Gómez “….hagamos invivible la República Liberal.

Posteriormente, en una editorial del diario El Colombiano, otro líder del partido conservador, en vez de calmar los ánimos en un ambiente ya enrarecido por la violencia política, avanzo en la radicalización de su discurso en pro de enardecer los ánimos del colectivo en contra de los liberales:

1939 Aquilino Villegas “….un llamado a la violencia privada y a la autodefensa…

En su punto más álgido del conflicto que ya se veía en las calles y los campos, su líder natural manifestó ante una multitud de partidarios su más famosa y sangrienta frase hasta el momento:

1940 Laureano Gómez “…llegaremos hasta la acción intrépida, el atentado personal (…..) y haremos invivible la República

Aparte de todos estos mensajes contra un sector específico de la sociedad, se sumó la intervención de la Iglesia católica a favor del partido Conservador, hecho que le dio una justificación moral y religiosa al discurso antiliberal y anticomunista.

Todo esto conllevo a que la República Liberal culminara su hegemonía de 16 años, donde a partir de este punto se intensificaría el conflicto armado en Colombia tal como lo denuncio Jorge Eliecer Gaitán, solo en 1946 se llevó a cabo el asesinato de 14.000 liberales dando inicio al periodo denominado “La Violencia” culminando relativamente en 1957 donde según los datos de los diferentes investigadores, las víctimas fatales podrían oscilar entre los 200.000 hasta las 300.000 personas.

Para el presente escrito tomamos las cifras más tímidas y las que tenían mayor fundamento técnico, dado que no existen cifras oficiales a nivel nacional.

Ya en este punto al ver desangrado el país, los líderes de los partidos Liberal y Conservador iniciaron un proceso de paz que finalmente se denominó “Frente Nacional” acordando la alternancia del poder, comenzado con el gobierno Liberal de Alberto Lleras Camargo en 1958. Este proceso de paz se vio presionado por la nueva política del gobierno norteamericano denominada “Alianza para el progreso” donde a raíz de la revolución cubana, instigo al gobierno nacional para realizar una reforma agraria haciendo más equitativo la distribución del ingreso, caldo de cultivo del conflicto social en Colombia.

Para 1961 se firma la Ley 135 sobre reforma social agraria, en la que inicialmente la mayoría de las fuerzas políticas estuvieron de acuerdo, pero su implementación se vio reducida a disputas políticas rompiendo el acuerdo dado que dicha reforma proponía la restitución de tierras acaparadas durante el anterior conflicto armado por terratenientes tanto Liberales como Conservadores, y estas tierras debían regresar a sus ocupantes originales. Dado el retraso del gobierno, se volvieron a ver pequeñas escaramuzas y robos de ganado entre los campesinos ya desplazados y confinados en áreas reducidas con los terratenientes vecinos, tales hechos fueron denunciados en el Congreso de la República por el delfín político de la casa Gómez:

1961 Álvaro Gómez Hurtado “..Hay en este país una serie de Repúblicas independientes que no reconocen la soberanía del Estado Colombiano….

A partir de este momento se implementó la doctrina de seguridad nacional, como herramienta para la continuación y deshumanización del conflicto social y armado que se tenía hasta el momento. Posteriormente todo el país conoció a través de los medios de comunicación un pequeño territorio del corregimiento de Gaitania, municipio de Planadas (Tolima) como la “República de Marquetalia” donde fueron a parar un grupo de campesinos subversivos que no entregaron las armas dando protección a miles de familias campesinas que huían de la violencia. Durante la toma según registros recientemente analizados, en los enfrentamientos participaron 150 bandoleros contra 2400 efectivos de las Fuerzas Militares y de policía, dichos subversivos sobrevivientes, posteriormente fundaron en 1964 lo que se llamó las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia FARC.

Desde ese momento, espacio de incertidumbre por el paso agónico de la llamada reforma agraria, se inicia un nuevo periodo de enfrentamiento armado donde incrementaba año a año su accionar, pero con la ayuda del narcotráfico el cual el Estado no pudo contener en sus inicios, se intensificó con sucesos de violencia desbordada con muchos capítulos, actores y hechos entre el periodo de 1958 hasta el 2018 teniendo como consecuencias alrededor de 262.000 víctimas fatales.

Actualmente la situación política de Colombia es muy parecida a lo acontecido en 1961, donde estamos “Ad portas” de una nueva reforma agraria, después de un proceso de paz y donde actualmente un número considerable de guerrilleros desmovilizados se encuentran emplazados en pequeños territorios a nivel
nacional. También desde el otro extremo se divisa un aumentó prolongado y constante del discurso radicalizado donde nuevamente, un sector religioso está incitando el odio y el rencor contra todos los que opinan diferente o pertenece a minorías étnicas, sexuales o políticas, generando mayor polarización entre la sociedad.

Acá en este punto, es donde el Senador Álvaro Uribe Vélez debe mejorar la capacidad de dialogo y tiene la responsabilidad de contener a su sequito, bajo el concepto que la democracia es la capacidad de reconocer las diferencias, caso contrario y tal como nos lo muestra la historia reciente, nos veremos envueltos en un nuevo conflicto armado de grandes dimensiones en el que la geopolítica internacional, el narcotráfico fortalecido y las nuevas tecnologías jugaran un papel determinante, donde nuevamente volveremos hablar de paz cuando cumplamos la cuota de los 300.000 muertos.

Ojalá este espacio de reflexión le llegue al senador, a los miembros de su partido político, a sus seguidores y a cualquier ciudadano que quiera decir ¡Basta ya!

Crédito fotografía: Jesús Abad Colorado. Fotografía incluida en el informe ¡Basta ya!

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