Hilo | Con Ilva Miriam Hoyos, la educación quedó en manos de una de las personas más radicales del dogmatismo religioso en el país
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#DeMalEnPeor | La “batalla cultural” sigue y los derechos humanos van perdiendo terreno. En menos de un mes, el gabinete tiene una nueva integrante: Ilva Myriam Hoyos llega al Ministerio de Educación en reemplazo de Viviane Morales. Esto no es solo un movimiento dentro del Gobierno. Su llegada pone la política educativa nacional en manos de una de las voces más radicales del dogmatismo en Colombia.

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Hoyos no es una desconocida. Dejó huella durante su paso como procuradora delegada para la Protección de la Infancia, la Adolescencia y la Familia, en tiempos de Alejandro Ordóñez al frente del Ministerio Público. Desde ese despacho, convirtió su investidura en una trinchera ideológica.
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En Medellín, durante la Alcaldía de Alonso Salazar, presionó el cierre de la Clínica de la Mujer bajo el argumento de que promovía el aborto, pese a que la legislación colombiana ya contemplaba tres causales que avalaban la interrupción voluntaria del embarazo. Este episodio estaría relacionado posteriormente con la destitución e inhabilidad del entonces mandatario de la ciudad en 2012. Pero eso no es todo…
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Hoyos también fue una de las promotoras del discurso contra la denominada “ideología de género”, una narrativa utilizada para deslegitimar derechos, especialmente los de la población LGBTIQ+. Además, cuestionó públicamente los Acuerdos de La Habana argumentando que el texto no hacía “ninguna referencia a Dios”.
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La nueva ministra denunció a dos magistrados de la Corte Constitucional luego de que estos fallaran a favor de una mujer a quien se le vulneraron sus derechos relacionados con la interrupción voluntaria del embarazo (IVE), pese a que la continuación del embarazo podía poner en riesgo su vida y su salud física y mental.
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Al mismo tiempo, Hoyos intentó llegar como magistrada a la Corte Constitucional en al menos cuatro ocasiones, con la intención de participar desde el interior del tribunal en este tipo de decisiones. Sus aspiraciones fueron rechazadas en medio de cuestionamientos por sus posturas ultraconservadoras y su abierto desacuerdo con fallos de la propia Corte.
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Hay otro antecedente relevante. Hoyos viene de presidir el Consejo Nacional para la Cultura del Cuidado de la Conferencia Episcopal de Colombia, organismo encargado de promover la prevención y atención de abusos dentro de la Iglesia.
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Su papel allí cobra relevancia frente a una batalla judicial que ha obligado a distintas instituciones de la Iglesia católica a abrir información sobre los casos de violencia sexual contra niños, niñas y adolescentes. La Corte Constitucional ha protegido el acceso de periodistas a información sobre denuncias, investigaciones y actuaciones frente a estos casos.
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Ahora, desde el Ministerio de Educación, Hoyos estará a cargo de asuntos que incluyen los lineamientos pedagógicos, los contenidos de educación sexual integral y el enfoque de inclusión para millones de niños, niñas y jóvenes de las escuelas públicas del país.
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Por lo anterior su llegada impone una amenaza directa y un riesgo inminente de agenda regresiva a la educación de los colombianos.





