
“La independencia del DANE es una obligación y una atribución establecida por la ley”: ex director del DANE habla sobre su polémica salida de la entidad
(15/09/2026)
En entrevista con Cuestión Pública, Ricardo Valencia reiteró que no halló irregularidades en las cifras que maneja la autoridad estadística del país, reconoce que nadie en el Gobierno le informó de molestias sobre su gestión y habló sobre lo que dejó pendiente tras menos de un mes en la entidad.
De acuerdo con un comunicado emitido el lunes por la Presidencia, Valencia fue apartado del cargo por afirmar “sin que previamente se hubieran adelantado auditorías profundas, que no había encontrado anomalía alguna en los indicadores del DANE correspondientes al mes de julio, cifras producidas durante el último mes del Gobierno anterior”.
Pero además, lo señala de haber desconocido “la directiva presidencial 001”, un polémico documento en el que, entre otros temas, restringe las entrevistas, ruedas de prensa o declaraciones públicas de los ministros y altos funcionarios sin la coordinación y el permiso previo de la Presidencia.
Frente a estos señalamientos, Valencia fue enfático y señaló, por un lado, que nunca hubo conversaciones con Presidencia sobre molestias frente a su posición de validar las cifras de desempleo del mes de julio. De hecho, manifestó que se enteró del tema “a través de medios de comunicación”.
Y por otro lado, dijo que si bien la directiva 001 sobre las comunicaciones de los funcionarios le dejó “una zona gris” en materia legal “en su cabeza”, en su concepto las ruedas de prensa en el Dane son “un mecanismo valioso” para no solo acercar a la sociedad a una cultura estadística, sino que les permite a los periodistas de región conocer datos específicos e importantes en sus territorios. Estas fueron las respuestas que, en diálogo telefónico, entregó a Cuestión Pública.
Hubo dos hechos que causaron su salida del DANE. El primero fue haber asegurado, en medio de una rueda de prensa, que no encontró anomalías en los datos de desempleo de julio de 2026, recopilados durante el Gobierno de Gustavo Petro…
La pregunta que respondí en la rueda de prensa de los resultados de la Gran Encuesta Integrada de Hogares sobre mercado laboral indagaba acerca de si yo había encontrado inconsistencias o manipulaciones de algunos datos de esta operación que reporta sobre la situación de las personas respecto del mercado laboral.
Yo, sobre la materia, dije dos cosas: primero, al inicio de la rueda de prensa, manifesté que muchos usuarios externos expertos, dentro de los cuales yo me incluía, veníamos mirando con algún detenimiento las cifras de mercado laboral y estábamos inquietos porque, por ejemplo, el DANE ya había actualizado sus proyecciones de población en el año 2023 y en el año 2025; sin embargo, el marco muestral estadístico todavía utilizaba estructuras poblacionales de las proyecciones que el DANE había publicado en el año 2019.
Este descalce previsiblemente podía empezar a producir algún ruido en el cálculo de los indicadores porque ya el DANE, en el 2023 y en el 2025 con más énfasis, nos había dicho que el proceso de disminución de la población se había adelantado 20 años, pero que en algunas ciudades incluso era posible empezar a verlo a partir del año 2025 o del año 2026.
Este cambio en las perspectivas en las proyecciones de población tiene un impacto en el cálculo de los indicadores de mercado laboral, porque lo que establecen es una relación entre grupos poblacionales. Y si ya sabíamos que la población se estaba moviendo en un sentido distinto al previsto en el año 2019, pues era de esperarse que fuera necesario revisar los datos con profundidad y ajustar las encuestas de hogares en general para reflejar lo que el DANE estaba viendo en las estructuras poblacionales.
Por tanto, anuncié la constitución de un comité de expertos en demografía y encuestas de hogares para hacer una actualización de los diseños de las encuestas de hogares que reflejara, por lo menos, estas estructuras poblacionales.
Esos procesos son naturales en toda oficina nacional estadística y toman meses porque es necesario revisar distintos conjuntos de datos, impactos estadísticos, establecer mecanismos para poder revisar hacia atrás los datos publicados que usaron las estructuras poblacionales anunciadas en el año 2019 y no las del año 2025.
¿Cuál fue la molestia, entonces?
Fue una respuesta a un periodista que me preguntó sobre si yo había encontrado alguna irregularidad. Yo lo que dije, basado en mi conocimiento acumulado de haber sido cuatro años subdirector general del DANE entre el 2018 y el 2022 y después de estudiar con juicio durante cuatro días la preparación de la rueda de prensa, yo no tenía a la fecha ninguna evidencia de anomalía en el cálculo de los datos que estábamos publicando en esa rueda de prensa.
Pero también tengo que decir que mi primer anuncio sobre convocar un comité de expertos se basa en el hecho de que las oficinas estadísticas tienen por buena práctica estar en constante evaluación de sus cálculos y ajustarlos de acuerdo con nueva evidencia que aparezca.
También hubo polémica por una rueda de prensa que se canceló, pero incluso usted lo ha mencionado en algunas entrevistas y es que el DANE es una entidad independiente e incluso la ley la ampara para presentar estos informes y es casi que una obligación, porque con ellos otras entidades e instituciones se basan para realizar sus tareas. Teniendo en cuenta esto, ¿qué opina usted respecto a la orden de aplazar o cancelar la rueda de prensa hasta que el gobierno no apruebe la información que se dirá en ella? ¿Cómo garantizar así la independencia del DANE?
La independencia técnica del DANE es una obligación y una atribución que establece la Ley de Estadística y se declara en todos los procesos de la cadena de valor de la producción de estadísticas; es decir, recolección, análisis, procesamiento, controles de calidad y finalmente la difusión de los datos.
La norma no obliga a realizar ruedas de prensa, aunque yo considero que es un mecanismo valioso para la sociedad porque permite hacer preguntas en vivo que en sí mismas pueden constituir controles de calidad. Pero a veces son preguntas que no apuntan exclusivamente al control de calidad, sino a la ampliación de datos que tal vez no fueron presentados durante la exposición larga que hace el director o la directora de una rueda de prensa.
Por ejemplo, algunos periodistas de distintas regiones quieren conocer los datos exclusivamente de la ciudad o del departamento en el que residen, y eso da lugar a preguntas puntuales que yo encuentro conveniente que el director o la directora del DANE de turno conteste.
Además, la ley establece que es necesario crear o trabajar, digamos, en el fortalecimiento de una cultura estadística. ¿Esto qué significa? Que el DANE por ley debe hacer el esfuerzo de contribuir a que la sociedad y la ciudadanía entiendan lo mejor posible los fenómenos sociales, económicos y ambientales que intenta describir el DANE con sus datos.
Así que de todas maneras es importante separar el hecho de que haya habido una directiva de Presidencia que generó una zona gris de interpretación legal en cabeza mía, porque yo consideré que por un lado estaba la directiva, pero por otro lado había un instrumento regulatorio como la ley que me obligaba a cumplir con la divulgación de los datos en las condiciones de hora y formatos, como lo hice a las 6 de la tarde publicando el IPC (índice de Precios al Consumidor) en sus formatos de PowerPoint, de anexos en formato de Excel, de boletín técnico en formato PDF y un video extenso a la hora en la que estaba prevista la rueda de prensa, aunque fue realizada en el auditorio del DANE sin presencia de periodistas.
¿Hubo un diálogo entre miembros del gabinete o del gobierno y el equipo del DANE para hablar de esos disensos?
No. La primera noticia que yo tuve de unas posibles molestias las leí en un artículo publicado por un medio de comunicación después de divulgar el IPC y ahí mencionaban algunas molestias que yo, honestamente, no conocía porque y no tuve conversación alguna con el Presidente ni con ningún vocero de él que me manifestara molestia alguna.
Por lo demás, si se refiere a dudas sobre cálculos del DANE o temáticas sobre lo que explican las cifras que publiqué, hubiera sido una consulta totalmente ordinaria, normal, rutinaria y que puede realizarle al DANE cualquier persona y cualquier grupo social en el país. Hace parte del estándar de calidad, está abierto a la consulta de usuarios y el gobierno sin duda es un usuario. Pero yo no tuve ninguna comunicación del presidente ni de ningún vocero suyo en el sentido de manifestar molestias.
Si no había quejas con el trabajo estadístico y técnico que se ha realizado en la entidad, ¿entonces la molestia fue ideológica? ¿no hay espacio para el disentimiento en este Gobierno?
Empecemos por decir que es evidente en el comunicado que publicó la Presidencia que sí hay una molestia por el hecho de yo haber afirmado que, hasta la fecha en la que se me formuló la pregunta, no había encontrado ninguna anomalía.
El comunicado también decía, después de manifestar la molestia por eso, que yo había hecho esa manifestación antes de realizar una auditoría a profundidad. Esto es incorrecto en el sentido en que el DANE prevé y realiza auditorías de gestión de calidad de las operaciones estadísticas y las certifica si esas auditorías dan un resultado satisfactorio a los ojos de los evaluadores especialistas, lo cual es el caso de la Gran Encuesta Integrada de Hogares, que está certificada en su calidad estadística.
Entonces, la auditoría existe y no se realiza por parte de ningún director o directora general de la entidad, sino por expertos que son contratados por la Dirección de Regulación y Estandarización.
Además, existen distintos controles de calidad a lo largo de toda la cadena de valor de la producción de estadísticas: controles que empiezan desde la recolección misma del dato, que se realizan en las plataformas tecnológicas y que se hacen por los coordinadores y funcionarios temáticos de la publicación. Y finalmente, por lo menos en mi caso, antes de cada publicación como estas yo destino unos días a revisar por mi cuenta y con el equipo los resultados antes de exponerlos al público.
Entonces, el proceso toma meses, involucra a cientos o miles de personas dependiendo del tamaño de la operación, y la revisión del director es solamente un eslabón de esa cadena larga. Pero a eso hay que añadir que yo fui subdirector general del DANE entre 2018 y 2022 y tenía a cargo también la producción de la Gran Encuesta Integrada de Hogares. No solo eso: tuve a cargo conducir el equipo que rediseñó la Gran Encuesta Integrada de Hogares durante nuestra administración del DANE y posteriormente fui un usuario frecuente de la encuesta.
Entonces yo diría que, con la advertencia de que no quiero sonar arrogante ni que esto se refiera a mí, en este caso en particular creo que es plausible considerar mi criterio como un criterio experto para pronunciarme como me pronuncié ese día, manifestando que a la fecha yo no tenía conocimiento de anomalías.
Pero lo he dicho en repetidas ocasiones, eso no significa que las cifras del Dane no estén abiertas a permanente escrutinio por todos los usuarios que tengan inquietudes, preguntas y críticas a las distintas publicaciones.
¿Habló con José Manuel Restrepo (quien lo ternó para el cargo) luego de su salida?
Sí, el señor Vicepresidente tuvo la gentileza de llamarme para agradecerme por el servicio que le había prestado al país. Yo se lo agradezco; fue un gesto de amabilidad personal. No lo tomé en ningún caso como un aval institucional a mi tarea y yo tengo con él una gratitud de muchos años en los que él ha tenido una relación muy amable conmigo, y espero poderlo encontrar en el futuro en las actividades profesionales de nuevo.
¿Qué encontraron sobre el DANE cuando hicieron el empalme entre el Gobierno actual de De la Espriella y el saliente de Petro?
El DANE es una entidad con una memoria acumulada de muchos años; tiene 72 años. Así que las rutinas técnicas predominan y lo que habíamos encontrado era eso. Teníamos cierta información sobre que la situación presupuestal que había de cara al 2027 era corta; faltaban recursos para el funcionamiento mínimo.
También encontramos que se llegaba al momento para que en estos cuatro años se adelantara el ciclo censal, y la administración saliente había dejado previsto, o por lo menos anunciado, que planeaba o que sería deseable realizar tanto el censo agropecuario como el censo de población y vivienda. Esto es una expectativa muy ambiciosa: no hay ninguna administración del DANE que haya realizado dos operaciones censales en el marco de una sola administración. Hay que tener en cuenta que uno de esos cuatro años de la administración es el año 2030, que es un año fuertemente electoral donde las buenas prácticas recomiendan no realizar operativos de campo de tipo censal.
También encontramos que, por las razones que sea, supongo yo, Ricardo Valencia, que por restricciones presupuestales, algunas operaciones estadísticas no se habían podido realizar durante estos cuatro años.
Nos encontramos que el censo económico iba un poco tarde de cronograma en su etapa de procesamiento y análisis de datos y, consecuentemente, en sus fechas de publicación, que habían sido anunciadas para antes del 7 de agosto. Sin embargo, encontramos que, trabajando muy duro, era probable que la publicación definitiva de los datos del censo económico se publicara a principios del año 2027.
Encuentro positivo que esa administración contó con presupuesto con el que nosotros no habíamos contado, suficiente para hacer una actualización de las plataformas y las herramientas tecnológicas, que es un tema central en materia de capacidad del DANE, pero también de seguridad informática.






