La cuota existe, la desigualdad persiste
(06/03/2026)
La ley de cuotas en Colombia, que establece que al menos el 30 % de las listas a cargos de elección pública deben estar conformadas por uno de los géneros que en su mayoría terminan siendo mujeres, genera opiniones diversas entre candidatas y expertos. Aunque muchas reconocen que la norma ha permitido avances en la participación femenina, también coinciden en que su implementación sigue siendo limitada y, en algunos casos, meramente formal.
Varias candidatas señalan que los partidos políticos suelen cumplir el requisito legal sin que exista necesariamente un reconocimiento real de su liderazgo. Además, consideran que el porcentaje es insuficiente.
Olga Patricia Miranda, candidata al Senado por el Centro Democrático, sostiene que la proporción 30/70 no debería ser un límite permanente, sino que con el tiempo podría superarse y eventualmente alcanzar una paridad de 50/50. Para Miranda, los partidos políticos reconocen cada vez más la capacidad de las mujeres y las incluyen en sus listas porque consideran que pueden aportar genuinamente al país.
Danilo Sepúlveda, de la Misión de Observación Electoral (MOE), señala que el 30 % ha terminado convirtiéndose en un techo de cristal más que en un punto de partida, ya que muchos partidos se limitan a cumplir exactamente con ese mínimo sin aspirar a una mayor representación femenina. Para Sepúlveda, el desafío ahora es avanzar hacia una verdadera paridad.
Por su parte, Juliana Hernández, de Artemisas, advierte que «la agenda de paridad en el país ha perdido prioridad en la discusión pública» y que existe poca presión sobre los partidos para implementar mecanismos como las listas cremallera.







