La transición ecológica en Colombia#2: El mito del crecimiento verde

(24/01/2019)

Xavier Fargetton es un inmigrante en Colombia, asesor y emprendedor internacional en biotecnología (ciencia y estrategia).
Xavier Fargetton es un inmigrante en Colombia, asesor y emprendedor internacional en biotecnología (ciencia y estrategia).

El 10 de julio de 2018, el gobierno aprobó el documento 3934 del Consejo Nacional de Política Económica y Social (CONPES) sobre la política de Crecimiento Verde para llevar a Colombia a una transición hasta una economía sostenible. ¡El título del CONPES 3934 ya plantea un problema, ya que, para muchos teóricos de la transición ecológica, el concepto de “Crecimiento Verde” es un mito!

El crecimiento verde hace referencia al crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) por habitante que utilizaría los recursos naturales de manera sostenible. El concepto apareció en los años 70 y tuvo un pico de renombre en Río + 20 en 2011 antes de ser ampliamente debatido. Hasta la fecha, todos los intentos de aplicar este concepto han resultado en fallas persistentes: el crecimiento del PIB no se ha desacoplado de un aumento en el consumo de combustibles fósiles. Hasta ahora, los economistas de la ortodoxia liberal son incapaces de resolver la ecuación que integra la demografía, el crecimiento económico y el consumo de recursos no renovables. Por su parte, los economistas ecológicos como Gael Giraud, el jefe económico de la agencia francesa de desarrollo (AFD) demuestran la improbabilidad del crecimiento verde.

El objetivo del CONPES 3934 era dar una guía hasta 2030 y una coherencia a un conjunto burocrático de 23 textos preexistentes (CONPES, políticas, leyes sectoriales, compromisos internacionales) sobre el desarrollo sostenible de Colombia. El CONPES 3934 se basa en las conclusiones de la misión de crecimiento verde que trabajó de noviembre 2015 hasta mayo 2018. Las 1,700 personas que participaron en los 2 simposios académicos y los 31 talleres regionales, los 27 expertos que constituyeron el Comité Asesor Estratégico, las dos agencias internacionales de desarrollo, incluida la AFD, con quienes se organizaron intercambios técnicos, los analistas que llevaron a cabo los 15 estudios técnicos, sin duda alguna conocían la controversia que rodea el concepto del crecimiento verde. A pesar de esto, ¿cómo llego el CONPES 3934 a apelar a un mito en declive para basar la política de transición de Colombia hasta el 2030?

Como punto de partida, la misión de crecimiento verde y el CONPES recuerdan que el modelo tradicional de economía en Colombia ha duplicado el PIB por habitante en 16 años (US $ 5805 en 2016) y ha reducido la tasa de pobreza a 26.9% en 2017. Sin embargo, mencionan que Colombia se mantiene entre los 10 países más desiguales del mundo con un coeficiente de Gini de 0.51 y que el crecimiento de la economía “agota los recursos existentes al ser ineficiente en su uso, tiene baja productividad, contamina el medio ambiente y no nos hace resilientes al cambio climático”. Luego vienen una serie de diagnósticos específicos bastante preocupantes, citando el CONPES “ … se han generado muy pocos negocios basados en el uso sostenible de la biodiversidad … el aporte del sector forestal a la economía nacional es bajo … baja diversificación de la matriz eléctrica … desarrollo incipiente de los negocios verdes y sostenibles … uso ineficiente del capital natural y energía en los sectores productivos … baja productividad del uso de la tierra … ineficiente uso del recurso hídrico … debilidades en el capital humano para una transición … insuficientes capacidades en ciencia … ausencia de un marco institucional”. El problema de este diagnóstico es que establece solamente un inventario de la situación actual sin traer un análisis sistémico exhaustivo de los fenómenos que la han generado y escapa al debate sobre algunos puntos claves de la transición ecológica.

La palabra “desigualdad” se menciona solamente tres veces en las 114 páginas del documento. El CONPES elimina la discusión al afirmar de manera temeraria, que el crecimiento reducirá la desigualdad, lo cual es negado por los datos y las investigaciones más recientes. En el mundo con el crecimiento económico, la desigualdad relativa medida por el índice GINI relativo disminuye mientras que en el mismo tiempo la desigualdad absoluta explota. Para entender la diferencia entre desigualdades relativa y absoluta, podemos comparar dos situaciones: en la situación A, gano 1 y mi vecino 100, en la situación B yo gano 2 y mi vecino 200. En términos de desigualdad relativa, las dos situaciones A y B son idénticas (el mismo valor de GINI relativo) mientras que, en términos de desigualdad absoluta, un abismo se ha ampliado entre mi vecino y yo en la situación B. ¡En el caso de Colombia, los datos de la United Nation University – WIDER (UNU-WIDER) indican que el GINI relativo de Colombia en 2016 es idéntico al de 1988 ¡ Por lo tanto, el extraordinario crecimiento económico del país no ha reducido la desigualdad relativa y no nos atrevemos a imaginar el impacto en la desigualdad absoluta para el cual ni la misión de crecimiento verde ni el CONPES dan cifras.

Decidiendo no enfocarse sobre la reducción de la desigualdad, parece que el CONPES ha respaldado el concepto de John Rawls de “La pobreza supera la desigualdad”: si los más pobres también están haciendo un buen progreso, entonces el aumento de la desigualdad es aceptable. Para aceptar este concepto, sin embargo, se debería ignorar una serie de correlaciones ampliamente demostradas entre el aumento de la desigualdad económica y el crecimiento de la violencia y la inseguridad, y la reducción de la cohesión social, y la diminución del impacto del crecimiento sobre la pobreza, y el deterioro de la salud y la nutrición de la población pobre, y la reducción del acceso a la educación, y la desigualdad de género…

A falta de un análisis fenomenológico (¿Cómo el extraordinario crecimiento económico en Colombia no ha disminuido la desigualdad?) y por el uso de conceptos no probados (la posibilidad de desarticular el crecimiento del uso de recursos fósiles), el CONPES tiene que recurrir al mito del crecimiento verde para ofrecer una apariencia de solución. En efecto, es difícil de entender cómo los 6 objetivos no numéricos y las 27 líneas de acciones técnicas, vagas y no priorizadas, propuestos por el CONPES afectarán milagrosamente y significativamente la probabilidad de que el crecimiento continúe dependiendo del uso de combustibles fósiles y de que la desigualdad continúe ampliándose.

Desde un punto de vista utilitario adoptado por el CONPES, el mensaje parece claro “no tenemos una solución, pero nos estamos moviendo en la dirección correcta”. Desde el punto de vista de un ciudadano común, suena más como una confesión de impotencia y una falta de ética. Al proponer el mito del crecimiento verde, el CONPES 3934 nos envía una cortina de humo para anestesiar nuestra conciencia sobre los ajustes de fondos necesarios para cambiar de paradigma para la transición ecológica.

Entonces la propuesta política del CONPES 9834 parece muy débil y, por lo tanto, continuáramos el seguimiento de las otras iniciativas de la transición ecológica que existen en Colombia. En la próxima columna discutiremos la propuesta de la comunidad científica.

*La Tribuna es el espacio de columnas de pensamiento de nuestros analistas y expertos en Cuestión Pública. Sus contenidos no comprometen a Cuestión Pública.