¿Me sirven sólo los que piensan como yo? Las explicaciones del Gobierno sobre el apoyo internacional para el terremoto parecen confirmarlo

El País de España avivó la polémica: Colombia estaría mirando la ayuda de la comunidad internacional con ojos de ideología. Y el Gobierno, aunque quiso negarlo, pareció hacer lo contrario: vendrán brigadas de cuatro países, todos de derecha. El dato no es menor si se tiene en cuenta que a Venezuela llegaron equipos de ¡25 países! Y con diferentes ideas políticas.

¿Me sirven sólo los que piensan como yo? Las explicaciones del Gobierno sobre el apoyo internacional para el terremoto parecen confirmarlo

(13/08/2026)

El País de España avivó la polémica: Colombia estaría mirando la ayuda de la comunidad internacional con ojos de ideología. Y el Gobierno, aunque quiso negarlo, pareció hacer lo contrario: vendrán brigadas de cuatro países, todos de derecha. El dato no es menor si se tiene en cuenta que a Venezuela llegaron equipos de ¡25 países! Y con diferentes ideas políticas.

“En medio de la confusión, el Gobierno del recién posesionado Abelardo De la Espriella ha optado por desatender esas ofertas o rechazar de plano el apoyo de personal en las tareas de rescate, a pesar de las muchas propuestas que ha recibido desde distintas orillas, incluso de la Organización de Naciones Unidas, con la notable excepción de los Estados Unidos de Donald Trump”, escribe El País en su edición digital del 11 de agosto.

El diario cita como disparador del debate el caso de China, cuando a través de su cuenta en X el embajador de ese país en Bogotá, Zhu Jingyang, pidió que el Gobierno “dé a conocer de inmediato el nombre del funcionario y su enlace oficial para coordinar la asistencia internacional, a favor de los damnificados del terremoto”.

Pero no fue el único. También la presidenta de México, Claudia Sheinbaum,  a comienzos  de esta semana, señaló ante medios de comunicación que “estamos esperando la solicitud formal del Gobierno de Colombia, pero estamos listos para el momento que nos digan poder ir a ayudar”. Posteriormente, se logró que este país enviará ayuda humanitaria.

Incluso un gobernante afín a De la Espriella, como Nayib Bukele, reveló en sus redes sociales que se priorizó el envío de ayudas. “Nos han informado que sus equipos de rescate, médicos y demás cuerpos de emergencia se encuentran desplegados y atendiendo la situación, por lo que, en este momento, no requieren apoyo de personal”, escribió.

Todo esto  en medio de un escenario de devastación en al menos cinco ciudades del país: Cali, Buenaventura, Pereira, Quibdó, Manizales y Armenia y con un panorama por delante de territorios y regiones donde hasta el día de hoy no se conoce a ciencia cierta el alcance de la tragedia.

El más reciente corte de cifras oficiales, correspondiente al 13 de agosto a las 9 de la mañana,  da cuenta de que ya son 265 las personas fallecidas, 3.494 resultaron heridas y 25.872 familias afectadas. 

No aclare que oscurece, Gobierno de ADLE

Con ese panorama, el Gobierno de Abelardo De la Espriella salió a desmentir que hubiera algún tipo de ‘tufo ideológico’ en la elección de los países que quieren poner a sus disposición equipos de especialistas en este tipo de emergencias. La respuesta, sin embargo, parece dejar más suspicacias que certezas.

Primero fue el canciller Omar Bula, quien mientras anunciaba la llegada de al menos 100 toneladas de ayudas humanitarias al país provenientes de El Salvador y de 58,5  de México, señaló que “no hemos excluido absolutamente a ningún país en términos de los ofrecimientos que nos han hecho. Trabajamos con países sin ninguna consideración ideológica o política”.

Pero poco tiempo después de esa declaración,  el recién nombrado director de la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo, David Tamayo, anunció que los equipos que vayan a entrar al país para búsqueda y rescate deben estar “certificados a nivel internacional”, porque hay unos “protocolos que todos los países debemos respetar y asumir”.

Y en ese sentido anunció que se formalizaron las peticiones o las solicitudes de apoyo “de equipos de búsqueda y rescate de Estados Unidos, El Salvador, Ecuador e Israel”.  Cuatro países con gobiernos de derecha, muy cercanos a la ideología de la actual Colombia.

Pero no solo eso. La propia presidenta de México, Claudia Sheimbaum confirmó que no se autorizó la operación de las brigadas de rescatistas mexicanos:  “Ayer comenté que a Colombia habían ido los rescatistas del Ejército, pero no. Pidieron certificación por parte de Colombia. Están certificados pero pidieron otra”, señaló la mandataria y recalcó que sí se está haciendo el envío de ayuda humanitaria.

Agregó que “han ido a 98 países”, donde han hecho apoyo de rescate y labores humanitarias.

Y un ingrediente más: la lista luce bastante corta y precaria si se tienen en cuenta los países que enviaron brigadas de búsqued y rescate, así como de atención médica a Venezuela, país que enfrentó su propia tragedia hace menos de dos meses, el 24 de junio, con un terremoto que dejó un saldo hasta la fecha de 6.301 personas fallecidas.

Según la información oficial de la Organización de Naciones Unidas (ONU), al vecino país llegaron  “veinticinco equipos internacionales de búsqueda, rescate y atención médica, integrados por más de mil especialistas”.

Y la lista de países no solo fue amplia, sino ideológicamente variada: “Entre los equipos que ya llegaron al país figuran los de Chile, Colombia, Estados Unidos, Italia y Suiza, junto con unidades de El Salvador y México. Otros continúan arribando desde Alemania, Ecuador, España, Francia, Jordania, Países Bajos, Qatar, Reino Unido y República Checa, entre otros países”, informó en su momento la ONU”.

Pero no solo eso. La lista que aparece en línea del  Grupo Asesor Internacional de Operaciones de Búsqueda y Rescate  (Insarag por sus siglas en inglés) muestra cuerpos acreditados de más de  90 países que son gestionados por la  Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). 

“INSARAG se encarga de temas relacionados con búsqueda y rescate urbano (USAR) con el objetivo de establecer normas internacionales mínimas para los equipos USAR y una metodología para la coordinación internacional de respuesta ante terremotos”, señala la entidad en su página web.

Con todo este panorama, queda por lo menos la duda sobre si en realidad no se le metió ideología a un tema tan crucial como el de salvar vidas tras la tragedia. Y de hecho así lo enfatizó la internacionalista Sandra Borda, al afirmar en un post de la red social X que si la lista de Insarag “es el criterio que van a usar, como lo anuncia el nuevo director de la UNGRD, ojalá nos expliquen por qué México no clasifica y El Salvador sí”.