Tras la muerte de 'el Mencho', México teme violento reacomodo del crimen organizado
(24/02/2026)
En la madrugada del domingo 22 de febrero de 2026, las Fuerzas Militares mexicanas dieron de baja a Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias ’El Mencho’, líder y fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los más grandes y peligrosos del mundo. Su muerte representa el cierre de un ciclo en el narcotráfico mexicano, pero, al mismo tiempo, abre un incierto escenario de violencia por la disputa de su vasto imperio criminal.
Alias ‘el Mencho’ tenía una fortuna estimada en más de mil millones de dólares y era uno de los narcotraficantes más buscados en el mundo. Los Estados Unidos ofrecían hasta 15 millones de dólares por información que llevara a su captura.
Inició su carrera en el tráfico de heroína, por lo que fue detenido en los Estados Unidos. A su regreso a México, fue policía y sicario hasta llegar a ser miembro del Cártel Milenio que, tras la captura de su líder, se dividió en dos facciones, entre ellas el Cártel Jalisco Nueva Generación, creado por ‘El Mencho’ y cuya estrategia de expansión lo llevó a convertirse en el rival del Cártel de Sinaloa, lo que lo consolidó como una de las dos organizaciones de crimen organizado más grandes de México.
El Mencho no tenía un sucesor claro: su hijo, quien sería su ‘heredero’ natural, cumple una condena de cadena perpetua en Estados Unidos. Frente a esto, algunos medios y especialistas han señalado cinco posibles sucesores: dos de su círculo cercano, entre ellos su hijastro, y tres líderes regionales que controlan estados completos de México para el CJNG.
La incertidumbre sobre quién podría ser su sucesor alerta sobre una posible fragmentación del grupo, como ocurrió tras la captura del líder del Cártel Milenio, y, en consecuencia, sobre un aumento de la violencia criminal en México.
Entre el domingo y el lunes de esta semana, en venganza por la baja de alias ‘el Mencho’, se registraron quemas de vehículos, cancelaciones de decenas de vuelos y el asesinato de al menos 25 uniformados de la Guardia Nacional.
Esto suscita dudas sobre la política de focalización en objetivos de alto valor estratégico, de la que Colombia es pionera, ya que, a pesar de las capturas de grandes narcotraficantes como Pablo Escobar y los Rodríguez Orejuela, en los noventa, y el Chapo Guzmán, en los dos mil, el mercado de drogas crece cada año, según los reportes internacionales, y los reacomodamientos criminales generan aumentos en la violencia, no sólo contra miembros de cárteles, sino también contra la sociedad civil.






