Abejas, pactos presidenciales y ¿mentiras?: tres actos de la primera derrota de Abelardo De la Espriella

Lejos de terminar, la ‘tragicomedia’ que desató en el Congreso la elección de Honorio Henríquez como el nuevo presidente del Senado, en una ‘impensada alianza’ entre el Centro Democrático y el Pacto Histórico, está en un punto muy alto.

Abejas, pactos presidenciales y ¿mentiras?: tres actos de la primera derrota de Abelardo De la Espriella

(24/07/2026)

Lejos de terminar, la ‘tragicomedia’ que desató en el Congreso la elección de Honorio Henríquez como el nuevo presidente del Senado, en una ‘impensada alianza’ entre el Centro Democrático y el Pacto Histórico, está en un punto muy alto. Mientras el partido del presidente Gustavo Petro celebra su ‘estrategia’ en el Congreso, en el uribismo niegan cualquier alianza con el Pacto Histórico y, por si fuera poco, aumentaron la polémica tras desmentir al presidente electo Abelardo De la Espriella.

Y es que la estrategia no fue una improvisación, sino que  pasó por el ‘alto poder’. Cuestión Pública pudo establecer, en conversaciones ‘off the record’ con congresistas del Pacto Histórico, que esa bancada no actuó sola. Por el contrario, toda la maniobra fue coordinada directamente con el presidente Gustavo Petro, quien habría comisionado a uno de sus funcionarios cercanos,  Felipe Harman, director de la Agencia Nacional de Tierras (ANT), a pedirle a congresistas el voto por Honorio Henríquez.

De hecho, el periodista Steven Liévano y el portal Decibeles FM, publicaron en Facebook un video de Harman en la plenaria donde se eligió a Henríquez como presidente del Senado.

Al ser consultado al respecto, Hartman respondió: “Estuve acompañando el proceso de elección” y luego al preguntarle de forma directa si había llamado a congresistas, dijo: “No necesariamente. Pero soy parte de una colectividad política que definió una posición para Presidencia y acompañé el proceso”.

Las otra escenas de esta historia está en la extrema derecha, donde desde el 20 de julio hasta hoy siguen enfrentados, entre otras,  por cuenta de una declaración del presidente electo Abelardo De la Espriella.

El abogado aseguró en una declaración hecha por redes sociales, que no tenía ningún favorito para presidir el Senado y que, por el contrario, les manifestó al senador Alfredo Deluque, del Partido de La U, candidato de Abelardo y a el expresidente Álvaro Uribe (quien apadrinó a Honorio Henríquez) que esa elección se debía definir “a voto limpio”.

Pero el uribismo asegura que no fue así: al final de un trino publicado este miércoles, el Centro Democrático señaló: “ expresamos nuestra preocupación por la intervención percibida del gobierno entrante en la elección del Presidente del Senado y por ciertos gestos de confrontación con nuestro partido”. 

Esta es, acto por acto, la historia de cómo se cocinó la sorpresiva  “primera derrota de Abelardo en el Congreso”.

Acto I: La ‘jugada táctica’ del Pacto, que aprobó Petro

¿El presidente Gustavo Petro ya sabía todo? Voces de su bancada aseguran que sí. Mientras daba su discurso de más de una hora en Ciudad Bolívar luego del tradicional desfile militar del 20 de julio y al llegar a instalar las sesiones del nuevo Congreso de la República, el Jefe de Estado saliente ya había dado el visto bueno para que la bancada del Pacto Histórico, le diera el voto a Honorio Henríquez, candidato de su acérrimo rival, Álvaro Uribe Vélez, para presidir el Senado.

Así lo confirmó uno de los congresistas consultados por Cuestión Pública, quien aseguró que junto con el actual Jefe de Estado se coordinó y se aprobó que la bancada de su movimiento hiciera su voto público. Así lo anunció la senadora Carolina Corcho a las 9: 48 p.m. de ese 20 de julio.

Fue a las 10: 07 p.m. que el senador del Pacto Histórico, Kevin Gómez Paz, postuló a nombre de esa colectividad para la presidencia del Senado, al congresista Honorio Henríquez.

Y el objetivo era uno solo: asegurar, como fuera, que el electo presidente Abelardo De la Espriella obtuviera su primera derrota política al evitar que llegara el aspirante de su preferencia, el senador Alfredo Deluque. 

La movida implicó lo impensado: acercarse al Centro Democrático en un movimiento que en las filas del petrismo llamaron “táctica política”. Una ‘gambeta’ que le representó a Henríquez ganar por 56 votos frente a 45 de su contrincante.

“No apoyamos a Honorio, votamos en contra de Abelardo De la Espriella. Dimos una lección de táctica política”, así le dijo el senador Kevin Gómez, del Pacto Histórico a Cuestión Pública y añadió: “Haber tenido un periodo en el que por fin gobernamos, le ha dado a la izquierda un aprendizaje importante del poder”.

El Pacto reclamó la decisión como un triunfo político y como una posibilidad de legislar y trabajar con garantías: “Lo que hicimos fue buscar en el acuerdo político que no hubiera una arremetida del fascismo, estábamos buscando garantías para nosotros y para el presidente Gustavo Petro”, expresó la representante a la Cámara Ana Erazo, a este medio de comunicación.

Acto II: ¿Las ‘abejas laboriosas’ se fueron para el Centro Democrático?

Mientras en la orilla del petrismo se alistaba la estrategia para derrotar a Abelardo, por los lados del uribismo había también movimientos que fueron bien vistos para avanzar en la idea de dejar al presidente electo sin su alfil en el Senado. 

Uno de esos gestos fue simbólico. 

Sobre las 5:37 de la mañana, el expresidente  Álvaro Uribe Vélez publicó en su cuenta de X la imagen de una abeja, con los colores del logo de su partido y la leyenda: Colmena Democrática. Esto, pocos días después de que afirmara a medios de comunicación, precisamente ante la posibilidad de que Deluque presidiera el Senado, que «si el Tigre ruge para acabar al Centro Democrático, nos toca defendernos como abejas».

No parece casual. Más si se tiene en cuenta que la imagen de “abejas trabajadoras” ha sido usada en más de una ocasión, desde las elecciones de 2018, por el presidente Gustavo Petro para referirse a sus seguidores. Uno de los casos más recientes de esto se produjo el pasado 13 de enero cuando, en un largo trino,  convocó a sus seguidores a tomar las calles en defensa de las reformas sociales. 

“¡ATENCIÓN! abejas trabajadoras: alistarse para salir a las calles”.

Esto, sumado a la posición del presidente Petro de permitir que Santiago Uribe Vélez, hermano de Álvaro Uribe, cumpla su pena por paramilitarismo en una guarnición militar y el posterior agradecimiento del expresidente por ello fueron, en palabras del representante del Pacto, Alejandro Toro, a Cuestión Pública “señales de humo” para ambientar la elección del presidente del Senado. 

Desde el Centro Democrático no hablan de alianzas ni  pactos con el petrismo. De hecho, aseguran que la elección se desarrolló como algo “normal” en la democracia. “Los del pacto no votaron por Honorio, votaron contra el candidato del gobierno y esas son cosas naturales de la democracia”, dijo el senador Jaime Arizabaleta, del CD al periodista José Marulanda de Cuestión Pública.

Y añadió: “Esto no significa nada distinto a que esa es la democracia, se postulan unos candidatos y todo el mundo busca a todo el mundo.  ¿Qué inclinó a los del Pacto a votar por Henríquez? hay que preguntárselo a ellos, pero no se trata de una alianza”. 

Alirio Barrera, también senador del CD se pronunció en el mismo sentido. “La dinámica política es así. Los votos de cada senador valen lo mismo, sean de un lado o del otro. Había dos candidatos, tenían que votar por uno y se inclinaron por Honorio”, dijo y reconoció que Henríquez supo “rebuscarse los voticos”.

Lo cierto es que en los pasillos se tiene claro que sí hubo diálogos. Cuestión Pública pudo confirmar a través de varias fuentes que la senadora Jennifer Pedraza recibió llamadas de compromisarios del Centro Democrático para pedir el voto por Henríquez. La propia senadora de Dignidad y Compromiso le manifestó a este medio que al entrar a la plenaria estaba convencida de que el presidente sería Deluque. 

Pero una vez en la sesión se dieron movimientos de última hora entre congresistas que permitieron cambiar el resultado.

Acto III: ¿De verdad Abelardo no tenía candidato? Dudas y más dudas

La tarde fue agitada en la oficina del nuevo presidente del Senado. Su oficina, ubicada en el segundo piso del Capitolio Nacional, fue un constante desfile de medios de comunicación, del eterno subsecretario de Senado Saúl Cruz Bonilla, y senadores como Enrique Gómez, de Salvación Nacional y Alirio Barrera, del Centro Democrático.

En medio de esa agenda, el ahora presidente del Congreso reveló que recibió una llamada de Abelardo De la Espriella, quien lo felicitó por haber logrado imponerse en la votación.  

“Le reiteré mi compromiso de ejercer la Presidencia del @SenadoGovCo con absoluto respeto por la Constitución, garantizando los derechos de la oposición, independientes y bancada de Gobierno”, escribió en X y agregó que “trabajaremos con diálogo, responsabilidad y respeto para impulsar todas las iniciativas que beneficien a los colombianos y fortalezcan nuestras instituciones”.

Y De la Espriella también quiso “bajarle la caña” a las voces que hablaban de su primera derrota en el Congreso y mostrarse como un  un observador independiente de esta elección, respetuoso “la autonomía del Congreso de la República y la independencia de las ramas del poder público”.

A través de sus redes sociales, publicó un video en el que afirma que “nunca estuve obsesionado con la Presidencia del Senado, mi interés nunca fue controlar esa elección sino actuar con respeto por la institucionalidad y la separación de poderes”.

El presidente electo aseguró que les manifestó tanto a Deluque como al expresidente Uribe “cuando hablamos del tema”, que debían buscar los votos por su cuenta para ganar la elección. “Ningún senador puede decir que yo llamé para pedir el voto o que llamé para ofrecer prebendas cargos o contratos”, dijo De la Espriella. 

Pero en lugar de apaciguar la polémica, el fuego se reactivó a través del Centro Democrático. No solo fue el trino ya citado donde se señaló que sí hubo intervención de De la Espriella, sino que durante el martes y miércoles no han parado de insistir en que “quieren destruir y desprestigiar” al partido del expresidente Álvaro Uribe. Incluso lo han hecho señalando cuentas e influenciadores abelardistas (nacidos, eso sí, de las entrañas del uribismo)  que no paran de “maltratarlos” en redes sociales.

“Mientras este Partido estuvo en la oposición 4 años y siempre el expresidente Uribe ha sido coherente en las tesis de seguridad, inversión, cohesión social, estos influencers pagos (mermelados) quien sabe por quién, vinieron a maltratarnos en los últimos 6 meses”, escribió el CD, en alusión a creadores de contenido ‘firmes por la patria’ como Vincent Ramos, Oswaldo Ortíz, Santiago Giraldo, Miguel Zárate y Alejandro Bermeo.

Entonces, la historia llega a un punto de giro: no solo hay desmentidos sino denuncias de campañas de desprestigio en las filas de la ultraderecha.Y todavía no ha empezado el nuevo gobierno. Así que, sin duda, a esta tragicomedia política de alianzas impensadas, traiciones y dudas, todavía le faltan muchas temporadas para terminar.