Austeridad para ellas, abundancia para ellos
(06/03/2026)
Esta barrera se agrava al observar cómo se distribuyen los recursos en la política. Cuestión Pública rastreó cuáles han sido los conglomerados empresariales que más dinero han aportado a las campañas al Senado desde 2010 y descubrimos que las grandes empresas financian principalmente a los hombres.
Para las elecciones al Senado de 2022, el desequilibrio es abismal. Los siete grupos económicos más importantes del país aportaron a los hombres más de 4 mil millones de pesos, mientras que a las mujeres les destinaron menos de 400 millones. Esto significa que, en ese periodo, ellos recibieron el 92,96 % de los aportes, mientras que las mujeres obtuvieron apenas el 7,04 %.
El año en que las campañas de mujeres recibieron mayor financiación fue 2014, con un total de 4.493 millones de pesos. Para entonces se lograron 23 curules femeninas en el Senado, lo que representó un 22,55 % del total.
También se pudo identificar que el grupo económico Sarmiento Angulo, propietario del Grupo Aval —uno de los más grandes en el negocio de la banca tradicional a través de sus cuatro bancos (Banco de Bogotá, Banco de Occidente, Banco Popular y Banco AV Villas)— es el que más ha financiado campañas de mujeres, con un total de 2.845 millones de pesos.
Por su parte, el conglomerado Gilinski aún no ha financiado campañas de mujeres al Senado. No obstante, este año todo apuntaría a que su apuesta son las elecciones presidenciales, con la candidata Vicky Dávila, que participa en la Gran Consulta por Colombia, por la que se votará este domingo junto con las elecciones legislativas.
El partido que ha recibido la mayor financiación de grupos económicos, tanto para candidatos hombres como para mujeres, es el Centro Democrático, seguido por Cambio Radical. Sin embargo, existe una diferencia considerable entre ambos. Mientras las campañas de los hombres han recibido aproximadamente $7,22 mil millones, las de las mujeres han obtenido cerca de $3,82 mil millones. Es decir, los candidatos hombres han recibido casi el doble que las candidatas dentro del mismo partido.
Esta distribución de recursos no solo limita la capacidad de las mujeres para competir en igualdad de condiciones, sino que también sugiere una priorización estratégica por parte de los grandes intereses económicos, que consistentemente eligen invertir en candidaturas masculinas.
Para la exministra y economista Cecilia López Montaño, los grandes conglomerados no aportan a las campañas de las mujeres porque el poder político aún esta en manos de los hombres y «hasta que las mujeres no tengan esa autonomía económica, es muy difícil tener una autonomía política».







