La maquinaria digital que blinda el poder: del #CaracolMiente al #VivaCristoRey

Cómo las bodegas y las cuentas falsas se reorganizan al servicio de quien ejerce la presidencia en Colombia. Cuestión Pública realiza un rastreo digital sobre cómo operan la violencia y defensa digital del presidente Abelardo De la Espriella, su principal foco es atacar a las mujeres de oposición.

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La maquinaria digital que blinda el poder: del #CaracolMiente al #VivaCristoRey

(18/09/2026)

Cómo las bodegas y las cuentas falsas se reorganizan al servicio de quien ejerce la presidencia en Colombia. Cuestión Pública realiza un rastreo digital sobre cómo operan la violencia y defensa digital del presidente Abelardo De la Espriella, su principal foco es atacar a las mujeres de oposición.

En Colombia, llegar a la Casa de Nariño no significa sólo heredar un despacho: significa activar —o heredar— una maquinaria digital que trabaja día y noche para blindar la reputación de quien manda. Cuando un juez ordenó al presidente Abelardo De la Espriella disculparse por vulnerar la neutralidad religiosa en su posesión, el mandatario acató a medias y cerró su alocución desafiando el fallo:  levantando la mano derecha, dijo por los canales nacionales la frase “Viva Cristo Rey” en su segunda alocución presidencial del 30 de agosto de 2026. En cuestión de horas, esa frase dejó de ser un rezo para convertirse en la bandera de una operación digital.

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El rastreo de Cuestión Pública sobre las menciones a su cuenta “@ABDELAESPRIELLA” —5.001 trinos de 3.626 cuentas en apenas cinco horas y media del 31 de agosto— muestra el mecanismo de operación de influencia, principalmente en la red social X. No es una conversación: es una ocupación. La cuenta del nuevo presidente funciona como centro de gravedad, y a su alrededor orbita un enjambre que no busca viralizar sino saturar. Coincidencialmente, el lema que fue utilizado por franquistas durante la dictadura de Franco en España, hoy tiene una mediana de once vistas por trino y el 89 % no recibe un solo retuit. Su función no es persuadir a nadie: es simular consenso y ahogar la crítica.

Cómo operan: «Viva Cristo Rey» vs. ataque a mujeres

Cómo operan: «Viva Cristo Rey» vs. ataque a mujeres

Actividad por tramo de 15 min · X · 31-ago-2026 (hora Colombia)

Correlación de ritmo r = 0,53  ·  58 % de las cuentas del cántico también atacan

Pasa el cursor por la línea para ver los valores de cada tramo · clic en la leyenda para ocultar una serie.
Los tramos sombreados (09:00 y 14:30) son parciales: el rastreo arranca 09:07 y corta 14:39.

Metodología · Extracción de datos

Nota metodológica

Cómo se extrajeron los datos

La extracción se realizó mediante social listening (escucha social): la descarga de las menciones al usuario @ABDELAESPRIELLA posterior a la declaración del presidente en redes sociales y televisión nacional. Se descargaron el 31 de agosto, entre las 9:00 a. m. y las 3:00 p. m. —las horas de mayor actividad de X en Colombia— por medio de la API paga de la red social X.

Plataforma
X (Twitter)
Método
Social listening
Objeto
@ABDELAESPRIELLA
Fecha
31-ago-2026
Ventana
09:00–15:00
Fuente
API paga X

Ventana de captura

Franja resaltada = 09:00–15:00 (hora Colombia), el tramo de mayor actividad de X en el país.

El proceso, paso a paso

Quienes lo mueven encajan en el perfil de siempre: cuentas de pocos seguidores, hiperactivas —una de cada cinco supera los cincuenta mil trinos históricos—, casi ninguna verificada, y en su mayoría de un solo golpe: entran, disparan y desaparecen. La bandera afín de mayor alcance, #FirmePorLaPatria, no la amplifica un anónimo: la empuja el propio vicepresidente Jose Manuel Restrepo. La maquinaria no está en los márgenes, llega hasta el poder de quienes hoy son el Estado de Colombia.

No es viralizar, es atacar

Cuando en la red X nombra al presidente por medio de su username “@ABDELAESPRIELLA”, lo que más se mueve no es alabarlo: es agredir a las mujeres que lo cuestionan. La congresista Mafe Carrascal recibió 1.015 trinos dirigidos de 899 cuentas distintas; casi la mitad de quienes empujaron “Viva Cristo Rey” participó, además, en ese linchamiento. Y no está sola: Isabel Zuleta, Cathy Juvinao . El insulto fusiona tres registros en un mismo mensaje: el estigma político (“guerrillera”, “zurda”, “comunista”), la descalificación religiosa (“atea”) y la misoginia más cruda (“perra”, “bruja”, “vieja”). El respeto a Cristo Rey se volvió licencia para silenciar a mujeres por atreverse a criticar. 

Cuentas ProAbelardo que atacan mujeres

Cuentas ProAbelardo que atacan mujeres

Insultos más usados contra Mafe Carrascal, Isabel Zuleta y Cathy Juvinao · X · 31-ago-2026

n = 1.154 trinos / 1.010 cuentas · tamaño ∝ frecuencia · clic en una categoría para aislarla · borrador

Conviene subir la mirada, porque el fenómeno no nació con este gobierno ni pertenece a una ideología. En agosto de 2023, el periodico El Colombiano documentó una ola idéntica en sentido inverso: entre el 13 y el 21 de ese mes se rastrearon más de tres millones de menciones para desprestigiar a la prensa tras una investigación incómoda. #CaracolMiente sumó 1,6 millones; #SemanaMiente, 762 mil; #RCNMiente, 581 mil. 

Entonces la maquinaria operaba para callar a los medios tradicionales que realizaban investigación durante el gobierno de Gustavo Petro. Hoy opera para blindar a quien lo ejerce desde la vereda opuesta. Cambió la bandera, cambió el enemigo, pero la mecánica es la misma: cuentas coordinadas, tendencias fabricadas, prensa y críticos como objetivo.

Esa es la conclusión que el #VivaCristoRey deja expuesta y trasciende a De la Espriella: en Colombia existe una infraestructura digital de blindaje que no responde a la izquierda ni a la derecha, sino a la gravedad del poder. 

Orbita a quien tiene la presidencia. Manufactura aprobación donde hay cuestionamiento, fabrica la ilusión de un respaldo espontáneo y terceriza el trabajo más sucio —la violencia de género— en enjambres anónimos que garantizan negación plausible. Porque esa opacidad es, precisamente, el diseño: los datos prueban el beneficio coordinado y las huellas de la inautenticidad, pero rara vez una orden firmada desde el palacio. La distancia entre el que se beneficia y el que ejecuta es la coartada.

Así operan los ataques

La agresión no es aleatoria ni espontánea: se dispara siempre por el mismo detonante —una mujer con figura pública que cuestiona al Presidente— y sigue una coreografía reconocible. La cuenta de @ABDELAESPRIELLA funciona como punto de reunión: cuando una congresista la etiqueta para criticarlo, el enjambre no debate, sino que desciende sobre el hilo en modo respuesta y lo satura con centenares de mensajes de cuentas pequeñas, hiperactivas y en buena parte desechables. El detonante que las enciende es la conversión de un desacuerdo político en una ofensa moral y religiosa: quien cuestiona la fe del mandatario o su «mano dura» deja de ser una adversaria legítima para convertirse en «atea», «guerrillera» o «cómplice de los que reclutan niños» —un enemigo espiritual y nacional al que se siente lícito castigar—. 

Y el castigo, contra las mujeres, se ejecuta por una vía que no se usa contra los hombres: la degradación de género. El insulto sexualizado y la orden de callar no buscan rebatir el argumento, sino disciplinar el cuerpo y la voz de la mujer que se atrevió a hablar. Por eso la misoginia no es un exceso accidental de la operación: es su herramienta central, la que hace que el silenciamiento se sienta justificado y colectivo.

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Las cuentas que atacan a las mujeres de oposición son, de forma abrumadora, y en su mayoría de orilla derechista, católica y antipetrista, y su identidad está escrita explícitamente en las propias biografías: de las 613 cuentas con descripción, las palabras que más se repiten son «derecha» (56), «Dios» (46), «patria» (34), «Colombia» (30), «uribista» (22), «libertad» (18), «anticomunista» (14) y «antipetrista» (11). 

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Uno de cada cinco perfiles lleva la bandera 🇨🇴 y consignas patrióticas; el 18 % se define por marcadores de derecha, anti-Petro o uribismo, y el 13 % por la fe cristiana (✝️🙏, «provida», «creyente»). 

Los hashtags de perfil confirman la trinchera —#Provida, #SoyDeDerecha, #PorLaDerecha, #Antipetrista, #UribistaSigueUribista, #PatriaMilagro y hasta #AbelardoPresidente— y los emojis dominantes (bandera colombiana, corazones azul-amarillo-rojo, el puño 💪, el saludo militar 🫡 y guiños al «tigre» 🐯, apodo del presidente) trazan sin ambigüedad la coalición Dios–Patria–anticomunismo hoy alineada con De la Espriella. 

No es una masa ideológicamente difusa: es una base política homogénea, autoidentificada, que ha convertido el «Firme por la Patria» y el «Viva Cristo Rey» en insignia de pertenencia.

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En cuanto a su naturaleza operativa, se trata de un enjambre de baja autenticidad y alto ruido, con una capa clara de cuentas desechables. El 39 % no tiene biografía, el 10 % conserva el “alias” o “username” que parece autogenerado (nombre + cadena de dígitos o cadenas hexadecimales), esto consignado bajo mensajes de tipo misóginos, desprestigio, estigmatización y acusaciones falsas desde el perfil del troll curtido de bajo impacto. 

Sobre la antigüedad —estimada decodificando la marca de tiempo que el propio identificador numérico de X incrusta (método snowflake)—, la mayoría son cuentas ya asentadas (el grueso databa entre 2019 y 2022), pero hay una cola relevante de cuentas recién creadas: La combinación —identidad política uniforme, biografías vacías o autogeneradas, hiperactividad sin audiencia y un flujo constante de cuentas nuevas y descartables— es exactamente la firma de una operación de saturación coordinada, no la de una indignación ciudadana espontánea.

Lo que está en juego no es la fe de un presidente ni su derecho a creer. Es la salud de la deliberación pública. Cuando una consigna religiosa se instrumentaliza para acallar a las congresistas y periodistas, cuando la aprobación se simula con cuentas fantasma y cuando la crítica se responde con maquinaria y no con argumentos, el que pierde no es la oposición de turno: es la democracia. Y mientras el país trate cada oleada como un episodio aislado —el de 2023, el de 2026— en lugar de reconocer la infraestructura permanente que las hace posibles, el próximo presidente, sea quien sea, heredará intacta la misma máquina. Solo tendrá que apuntarla.

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