Amiga date cuenta: ganan con ventaja y visajes raros

El número de candidatas creció pero las urnas cuentan otra historia: los votos siguen concentrándose en los hombres. Con 5 millones de apoyos frente a más de 16 millones para candidatos masculinos, el electorado reproduce una brecha que no es casual, sino estructural.

Amiga date cuenta: ganan con ventaja y visajes raros

(24/03/2026)

El número de candidatas creció pero las urnas cuentan otra historia: los votos siguen concentrándose en los hombres. Con 5 millones de apoyos frente a más de 16 millones para candidatos masculinos, el electorado reproduce una brecha que no es casual, sino estructural.

El pasado 8 de marzo —Día Internacional de la Mujer— se llevaron a cabo las elecciones legislativas en el país. En estas se eligieron, por voto popular, los 283 congresistas que harán parte de la legislatura 2026–2030. Aún falta por conocerse quienes ocuparán las 2 curules que son asignadas al segundo candidato presidencial más votado y su fórmula.

Según los datos registrados en el preconteo y recolectados por Cuestión Pública, de los 22.285.228 votos para las listas abiertas del Congreso, 5.877.736 (26,4%) fueron para candidatas mujeres, frente a 16.407.492 (73,6%) para hombres, lo que evidencia la persistente brecha de género en la representación política y el agotamiento de los mecanismos institucionales obligatorios para asegurar la paridad, teniendo en cuenta que las mujeres son más del 50% de la población de Colombia —según el último censo del DANE—  y la ley de cuotas para candidaturas fue aprobada hace quince años. 

El respaldo a las mujeres en el Senado evidencia una desigualdad persistente

En el caso del Senado, los hombres alcanzaron 7.877.230 votos (76,5%), mientras que las mujeres registraron 2.419.810 votos (23,5%), una diferencia que refleja el respaldo electoral a las candidaturas masculinas por parte de los y las colombianas.

Según los resultados del preconteo, sistematizados por Cuestión Pública Feminista, estas fueron las candidatas más votadas para el Congreso de la República en las pasadas elecciones, excluyendo las votaciones de listas cerradas como las del Pacto Histórico y el Centro Democrático en las que no se puede individualizar el resultado.

Para la senadora del Partido de la U, Norma Hurtado, la votación es el resultado de varios años de trabajo, pero también manifiesta que las mujeres no tienen financiación, ni estructuras políticas consolidadas para hacerse elegir. Señala que «para superar esta brecha se requiere un esfuerzo en conjunto de la sociedad y el sistema político». Quizá porque es el palo en la rueda más difícil de superar. 

Si no fuera por el mecanismo de lista cerrada cremallera —que intercala sus candidatos entre mujeres y hombres en la lista de elegibles y permite votar exclusivamente por la colectividad— implementado por el Pacto Histórico en las pasadas elecciones, solo habrían sido elegidas 28 mujeres al Senado, es decir, solo el 27.45 % de la corporación. En esta legislatura, este partido aportará el 40,6 % de las mujeres que ocuparán una curul desde el 20 de julio. 

Se ha demostrado con las elecciones legislativas, que las listas cerradas ayudan a garantizar la paridad porque permiten aplicar mecanismos como las listas cremallera, que corrigen desigualdades de género dentro de los partidos. 

El Pacto Histórico comenzó a implementar este mecanismo en las elecciones del 2022, antes de esto la participación de las mujeres en el congreso no superaba  el 21%. 

Según explica Karol Solís Menco, P.h D en Ciencia Política y docente Uninorte, las listas en cremallera tienen una ventaja importante desde el punto de vista de la ingeniería electoral: permiten implementar reglas de paridad y alternancia de manera efectiva a los partidos, lo que «aumenta la probabilidad de que más mujeres resulten elegidas».

Solís Menco también advierte un costo democrático relevante: las listas cerradas «concentran muchísimo poder en las élites partidistas», de modo que el electorado termina votando el «paquete completo».

Por su parte, la senadora del Pacto Histórico, Esmeralda Hernández, reelegida para el período 2026-2030, afirmó que el partido decidió implementar este mecanismo, ya que, si bien la ley de cuotas existe, esta no se materializaba en una representación efectiva de mujeres elegidas, pues los partidos políticos a menudo incluían candidaturas de relleno.

Cabe recordar que en octubre pasado, el Pacto Histórico realizó una consulta interna para definir su candidatura presidencial y el orden de los aspirantes al Congreso. Sin embargo, el partido decidió que su lista al Senado sería, como hace 4 años, cremallera.

Este mecanismo busca garantizar la paridad de género en sistemas de representación proporcional con listas partidistas. De no haberse tomado esa decisión, el Pacto Histórico habría elegido solo nueve senadoras, cuatro menos de las que hoy están electas para la legislatura 2026-2030, aún así sería el partido con más representación de mujeres.

Las regiones siguen negando un respaldo equitativo a las mujeres en las urnas

Por su parte, la Cámara de Representantes quedó compuesta por 181 curules elegidas por voto popular, incluidas las  Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz  (CITREP), curules afro, indígenas y de colombianos en el exterior. De estas, solo 50 fueron ocupadas por mujeres, es decir, el 27,62% de la composición de la cámara baja del Congreso.

La senadora Andrea Padilla, reelecta por el Partido Verde y única mujer de esta colectividad en el próximo Congreso, señaló que uno de los desafíos para las mujeres «ha sido no lograr marcar un diferencial, ni en la agenda pública ni en las formas de hacer política». También señaló que la agenda común entre mujeres congresistas más allá de los partidos políticos, no existe y es lamentable. 

Cuestión Pública Feminista pudo determinar que en la Cámara de Representantes, las mujeres registraron 3.457.926 votos (28,8%), frente a 8.530.262 votos (71,2%) obtenidos por hombres. Algo similar al comportamiento en el Senado. 

Los departamentos que se quedaron sin la representación de mujeres en la Cámara de Representantes son:

Arauca

Caquetá

Guaviare

Santander*

Quindío

Vichada

Caldas

Guainía

La Guajira

Putumayo

Vaupés 

Mientras tanto, entre los departamentos con mayor número de escaños en la cámara baja del Congreso, Bogotá es el único que registra un 50 % de participación femenina. En contraste, en Antioquia solo 4 de las 17 curules fueron ocupadas por mujeres, y en el Valle del Cauca, de las 13 curules, solo 3 serán otorgadas a mujeres.

* Santander obtuvo una curul de mujer en los escrutinios por el partido Pacto Histórico.

Por su parte, de las 16 curules para las CITREP en cinco fueron elegidas mujeres, mientras que en las curules indígenas y afro no se logró representación femenina.

El desbalance de la financiación empresarial para las candidatas

Como lo contamos en “Austeridad para ellas, abundancia para ellos” una de las barreras para aumentar la paridad en los puestos de elección popular, es la poca financiación para campañas políticas de candidatas mujeres. 

Según se pudo determinar,  los siete conglomerados más importantes del país —Bolívar, Carvajal, GEA, Gilinski, Grupo Ardila Lülle, Santo Domingo y Sarmiento Angulo—, suelen aportar muy poco a las campañas de mujeres en comparación con el dinero que destinan a los hombres.

Para las elecciones al Congreso entre el 2010 y 2022, los conglomerados aportaron a las campañas de los hombres más de 38.799 millones de pesos, mientras que a las mujeres les han aportado solo 9.863 millones. Esto representa una ventaja de cerca del 60 % en recursos para las campañas al Congreso. 

Los hombres reciben casi cuatro veces más financiación que las mujeres, es decir  por cada peso destinado a ellas, los conglomerados entregan cerca de 3,93 pesos a ellos.

La representante Alexandra Vásquez afirmó que la política continúa siendo un espacio adverso para las mujeres, marcado por barreras en el financiamiento de campañas, ataques personales y la falta de respaldo partidista, lo que dificulta consolidar una representación paritaria y una agenda de género sostenida en el tiempo.

La agenda de las mujeres bajo la lupa del Congreso

Si bien la presencia de mujeres en el Congreso no garantiza automáticamente avances en políticas de género, sí aumenta la probabilidad de que estos temas ingresen y se mantengan en la agenda legislativa, como señala Solís Menco.

Un ejemplo de esto es que, en la legislatura 2022–2026, la mayor presencia de mujeres en el Congreso se reflejó en la aprobación de 59 leyes orientadas a garantizar los derechos de las mujeres, según datos de la ONU. Sin embargo, este avance no ha estado exento de tensiones.

La representante Vásquez destaca que el reto no ha sido solo impulsar estas iniciativas, sino lograr su implementación efectiva. Los cinco proyectos más importante de la agenda feminista son:

  • Ley 2326 de 2023: Alerta Rosa (Sistema Nacional de Búsqueda Inmediata de Mujeres, Niñas y Niños Desaparecidos).

  • Ley 2365 de 2024: Acoso sexual en el ámbito laboral (por medio de la cual se adoptan medidas de prevención, protección y atención del acoso sexual en el ámbito laboral y en instituciones de educación superior).

  • Ley 2453 de 2025: Contra la violencia política hacia las mujeres (por medio de la cual se establecen medidas para prevenir, atender, rechazar y sancionar la violencia contra las mujeres en política y hacer efectivo su derecho a la participación en todos los niveles).

  • Ley 2447 de 2025: Son niñas, no esposas (por medio de la cual se elimina el matrimonio infantil y las uniones tempranas en Colombia).

En conjunto, estas medidas buscan construir una sociedad más justa, segura e igualitaria.

Al mismo tiempo, varias iniciativas clave han enfrentado fuertes obstáculos. Proyectos como la ley contra la violencia vicaria se hundieron por falta de voluntad política, según lo señaló la representante Vásquez. Mientras que propuestas como la Ley para todas las mujeres en su diversidad han encontrado resistencias culturales e institucionales, especialmente en temas relacionados con derechos sexuales, reproductivos y garantías laborales.

Actualmente, varios proyectos de ley enfocados en la protección de los derechos de las mujeres aún no han sido aprobados debido a retrasos en su trámite. Uno de ellos es el proyecto para la erradicación de la mutilación genital femenina, que busca prevenir esta práctica a través de medidas educativas y de salud pública. Se encuentra a la espera de su tercer debate en la Comisión Primera del Senado, sin haber sido aún agendado.

Asimismo, el proyecto de actualización de la ley en materia de trata de personas pretende fortalecer la protección de las víctimas y mejorar la respuesta institucional frente a este delito. Sin embargo, está pendiente de su último debate y ha enfrentado dificultades para ser incluido en la agenda legislativa.

Por su parte, el proyecto de capacitación obligatoria en violencia contra las mujeres con enfoque de género para servidores públicos, impulsado por Jineth Bedoya Lima, busca mejorar la atención institucional frente a estas violencias. Este también se encuentra a la espera de su tercer debate en el Senado.

Estas elecciones legislativas dejaron un mensaje claro: la presencia de mujeres en las listas ha aumentado, pero eso no se traduce automáticamente en votos ni en representación proporcional. Ni en paridad.

La senadora Hurtado afirma que debería existir un compromiso de  los partidos de venir más allá que cumplir con las cuotas en la lista debe comprometerse realmente con la conformación el respaldo político y la visibilidad de las mujeres que quieren participar, finalmente señala «que la democracia se fortalece cuando los liderazgos femeninos tienen oportunidades reales, de competir y de llegar a espacio de decisión»

Mientras el electorado siga concentrando su apoyo en candidatos hombres, la paridad seguirá dependiendo de mecanismos institucionales como las listas cremallera, que no es de obligatorio cumplimiento.

La pregunta que queda abierta es si el sistema político y los votantes están realmente preparados para que la representación en el Congreso refleje la diversidad de la sociedad colombiana.