(20/09/2020)

Monólogo de un padre que perdió a su hija

Para la reconstrucción de esta historia participó la voz de Harold Ramírez, 44 años, padre de Julieth.

El día anterior la niña me había pedido permiso para ir a compartir o hacer una pijamada en la casa de una amiga, que queda en el barrio Toscana, a dos barrios de Villa María, donde vivimos. Para mí era normal, una o dos veces al mes Julieth y sus amigas hacían ese plan. Lo único que hice fue advertirle por su seguridad porque ese barrio es algo pesado en términos de seguridad.

La mañana del 9 de septiembre, como siempre, nosotros nos saludamos totalmente cariñosos. El besito por la mañana, las ‘bendiciones’ por la mañana. Yo soy muy expresivo, a mis hijas les fastidia que les dé tantos besos pero ellas son mi amor, me aman demasiado. Yuyu* conmigo era súper especial, cariñosa, expresiva. 

Yo iba para la oficina y en el camino dejé a Julieth y su mamá en el Centro Comercial Salitre Plaza y mercaron. Ya tenía el permiso para ir donde su amiga. Yo sabía que habían manifestaciones por la muerte del abogado Javier Ordóñez, pero nunca pensé que por estos perímetros. Tampoco sabía que estaba tan pesado el ambiente. De haberlo sabido le hubiera dicho que no fuera, o yo la habría llevado, algo me hubiera inventado…

La niña salió del apartamento más o menos a las 3:30 p.m., se encontró con Maye* su amiga de toda la vida, son amigas desde primaria y vive muy cerca. Con ella iban a cumplir la cita con la tercera amiga en Toscana. Iban a pie. Pero antes hicieron una parada en Villa María en el apartamento del novio de mi hija. Una relación bonita, sana, tranquila, un niño de casa. Todo eso me generaba confianza. Tuvieron que demorar una  hora, porque el novio de mi hija Julieth les insistió para que se quedaran, pero ellas ya tenían cuadrada la cita con la tercera amiga. 

Pudieron haber cortado por otro lado pero tenían que pasar por La Gaitana. Se les ocurrió comprar algo en una tienda OXXO de la calle 139 #110B-29, que queda a ocho minutos caminando desde el CAI* de Gaitana, Suba.  Todavía tenemos la latica de la bebida que compró.  La factura registró su compra a las 6:31 p.m. Es una vuelta muy larga pero ellas decidieron ir a esa tienda y luego devolverse en dirección al barrio La Toscana. 

La amiga nos cuenta que, más o menos, sobre las 6:45 p.m. pasaron paralelamente por el CAI de la Gaitana. Se subieron los ánimos de la protesta, ya estaba oscurito. Me dice Maye que de un momento a otro mi hija se desplomó, cayó en la parte baja del andén. Yo calculo que es a unos 50 u 80 metros del CAI. 

Todo el mundo creía que ella se había desmayado. Con los días fui a hacer mis indagaciones, a preguntar como papá dolido a ver qué había pasado y la mayoría de los comerciantes, por no decir todos, coinciden en que primero se aterraron: “es que yo sí vi caer una niña pero no pensamos que estaba muerta. Ella cayó, sí, estaba pálida pálida pero nunca pensamos que estuviera muerta porque no hubo sangre”, impecable la niña. Fue un tiro fulminante.

La amiga nos cuenta que que, más o menos, sobre las 6:45 p.m. pasaron paralelamente por el CAI de la Gaitana. De un momento a otro mi hija se desplomó, cayó en la parte baja del andén. Todo el mundo creía que se había desmayado.

Yo preguntaba a otros comerciantes: “¿En ese momento qué hacía la niña? ¿Respiraba, pedía ayuda?”, y me respondieron: “No, nada. No gritaba, no lloraba. Estaba como desmayada.” Toda la gente me dice que a la niña no se le vio sangre.

Por todos los hechos me atrevería a decir que el impacto tuvo que haber entrado por el frente del cuerpo de Julieth. Estoy 90% seguro. ¿Por qué? Primero, ella llevaba un maletín morado terciado. El maletín hubiera sido perforado. Creo que entró por el frente, a la altura del seno y le atravesó el corazón.

Quedó tirada en un andén, la recogieron, la sacaron de ese alboroto social y alguien en un taxi se ofreció a llevarla hasta el CAMI* de la Gaitana. En la clínica dijeron que la recibieron a las 20 horas, o sea a las 8 p.m. 

Calculo que sobre las 8:30 p.m. recibí una llamada del CAMI. No contesté la primera llamada, porque estaba muy cansado. A la segunda insistencia me dicen que Julieth está en el CAMI y yo grité: “¿qué pasó, qué le pasó a mi niña?”  Y nos fuimos con mi esposa para allá. Perdí la noción del tiempo por los nervios y la angustia, pero calculo que llegamos sobre las 8:45 p.m. 

Cuando fui a verla al CAMI de la Gaitana yo no le vi impacto de absolutamente nada. Yo dije “pero la niña está limpia, no tiene una gota de sangre, no está arrastrada.” O sea, estaba más bonita que en vida, como dicen.

Leo el dictamen de la historia clínica y sí, allá llegó sin signos vitales, sin respiración, todo en cero, todo en cero.

Julieth Ramírez Meza, sus padres y su hermana.
Foto de archivo familiar.
En el CAI del barrio Gaitana, Suba, hay un mural con
el rostro de Julieth y los nombres de otras víctimas
del abuso policial en la localidad la noche del 9S.
Así se ve el CAI de Gaitana, Suba, una semana
después de las manifestaciones y disturbios del 9S.
Este es el segundo mural que artistas de la
comunidad pintaron con el rostro de Julieth,
después de que la Policía pintara sobre otro.

El sábado 12 de septiembre en lugar de estar compartiendo el dolor con mi familia, desde las 5 a.m. me tocó hacer trámites que la funeraria debió haber coordinado. Tuve un choque con la funeraria por negligente, por demorada. Por una serie de cosas… Por ejemplo escribieron “Meza” con ese. 

La velación del sábado fue en la Funeraria Gaviria, de la Avenida Suba con calle 128, de cuatro a seis de la tarde. Solo dos horas.

Para el domingo 13 de septiembre me invitaron de la Alcaldía a un evento de reconciliación en la Plaza de Bolívar pero yo no quise ir. ¿Cómo se les ocurre que iba a ir, que iba a preferir una foto en la Plaza de Bolívar mientras que mi hija está en velación? No tiene sentido ni coherencia. 

El sepelio fue el domingo a las tres de la tarde en Jardines de Paz, en el norte, por la Autopista Norte. Dejaron entrar literalmente solo a 10 personas, las demás nos acompañaron por Facebook Live.

Para el domingo 13 de septiembre la Alcaldía me invitó a un evento de reconciliación en la Plaza de Bolívar. ¿Cómo se les ocurre que iba a ir, que iba a preferir una foto en la Plaza de Bolívar mientras que mi hija está en velación? A mi hija no me la devuelven con perdones ni cariños.

No estoy buscando show ni tengo resentimiento con la Policía. Pero obviamente tienen que buscar responsables sea quien sea, del bando que sea, de los manifestantes o de la Policía. Estamos en la búsqueda de la verdad, de justicia. 

Esta mañana 17 de septiembre me entrevisté con dos policías y estaban como apenados pero yo no les guardo rencor. La Institución es buena pero, como en todo lado y en todas las esferas, hay gérmenes que la dañan.

Si el responsable aparece quisiera que recibiera todo el peso de la ley y que pague. A mi hija no me la devuelven con perdones ni cariños.

*Yuyu, como el señor Harold llama a Julieth.
*Maye, como el señor Harold llama a la amiga de infancia de Julieth.
*CAI: Comando de Acción Inmediata.
*CAMI: Centro de Atención Médica Inmediata.

Técnica y tratamiento: El monólogo de esta historia fue construido a partir de una entrevista. El testimonio brindado por el señor Harold Ramírez recibió un tratamiento de edición de estilo y se agregaron algunos datos de contexto como fechas, lugares, horas, direcciones y distancias.
Reportería: Jueves, 17 de septiembre.
Fecha de las entrevistas: Entrevista telefónica y consultas al chat de Whatsapp: jueves 17, viernes 18 y sábado 19 de septiembre.
Lugar de las entrevistas: CAI del barrio Gaitana, Suba. (Calle 139 #118-03) La entrevista fue a través de una llamada telefónica. También se consultaron más detalles a través chats de Whatsapp.
Autora: Ingrid Ramírez Fuquen (@_iramir_).

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