viernes, octubre 23, 2020

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Cinco monólogos de familiares que añoran justicia

Tres amigos se habían reunido en el conjunto residencial de la calle 55 con 77a, en el barrio Santa Cecilia, localidad de Engativá. Allí está el apartamento en el que vivía Javier. La idea era tomarse unos tragos porque la cuarentena por la pandemia por COVID-19 no los había dejado reunirse hace muchos días. Cuando se les acabó el licor eran entre las 11 y 12 de la noche y los tres salieron a comprar más. Se fueron a pie hasta la calle 53, a muy pocas cuadras del conjunto y de regreso fueron detenidos por dos policías del Centro de Atención Inmediata (CAI) de la Policía del barrio Villa Luz. Ya era pasada la medianoche y corrían los primeros minutos del 9 de septiembre cuando dos policías en moto pararon a los tres amigos, que estaban a punto de entrar a la residencia para seguir con la reunión en casa. (Click al título para seguir leyendo)

Tres monólogos acerca de cómo murió un joven en plena protesta

Jaider Fonseca, de 17 años, fue impactado por cuatro balas mientras sostenía una puerta de madera para resguardarse de las balas de salva que hasta pasadas las 9:00 p.m. había disparado la Policía en el barrio Verbenal, Usaquén. Para sus familiares hay un agravante en su muerte: Jaider había sido previamente torturado, amenazado y hostigado por los policías del CAI* Verbenal, en varias ocasiones.

La noche del 9S

Después de la lista de los bienes incendiados, afectados, averiados de la Policía Nacional en el que hace un recuento de esa noche de protestas furiosas, el equipo de Cuestión Pública partió a reconstruir los hechos de lo que pareció una masacre. Fuimos tras las voces de los testigos de la muerte de cinco de los fallecidos, incluido Javier Ordóñez.