domingo, septiembre 19, 2021

LA TRIBUNA

Siempre debe imperar el respeto a los derechos humanos

Cuestión Pública consultó a la periodista Claudia Julieta Duque sobre la actuación de la fuerza pública el pasado 19 de mayo, en Cali, cuando los habitantes del sector Calipso denunciaron por redes sociales que el almacén Éxito habría sido usado como un centro de tortura por parte de la Policía. Para la publicación de esta tribuna, su respuesta a este medio recibió un tratamiento de edición de estilo y se agregaron algunos datos de contexto.

El paro nacional, la representación política y la resignificación de lo popular

Desde el 28 de abril de 2021 Colombia atraviesa una compleja situación de explosión social a distintos niveles. Cuando escribo estas líneas, a mediados de junio, miles de colombianos siguen saliendo a diario a las calles de distintas ciudades y municipios del país a manifestarse, entre muchas otras cosas, contra las reformas propuestas del gobierno, reformas que han ido “cayendo” por la fuerza de la multitud que ha copado las calles, plazas y barrios del país exponiendo su vida frente a la respuesta represiva, y a todas luces violatoria de los derechos humanos y las convenciones del uso de la fuerza por parte del Estado.

Las vacunas son lo mejor que disponemos, pero no son perfectas

Las vacunas son una de las herramientas que ha permitido aumentar la expectativa de vida de los humanos, para entender las estrategias de vacunación es clave la interpretación, pues la eficacia es diferente a la efectividad. 

El paro: una ventana para la transformación colectiva (i)

No, en Colombia nada es predecible, no es fácil saber qué va a pasar mañana, creemos que nada puede empeorar y nos supera la realidad… Cada día es más difícil tener esperanza de una negociación seria de este gobierno nacional con el pueblo colombiano. Pero tal vez llegó el momento de pensar en el corto, mediano y largo plazo desde otro lugar.

¿Quién nos cuida de quienes cuidan?

Más de 20 días de paro han evidenciado que hay una profunda grieta entre la ciudadanía y la fuerza pública. Los primeros, victimizados por el actuar de los uniformados, se sienten irrespetados y desconocidos; los segundos asumen que deben ser tratados como víctimas de los manifestantes.