(13/09/2020)

Cinco monólogos de familiares que añoran justicia

Tres amigos se habían reunido en el conjunto residencial de la calle 55 con 77a, en el barrio Santa Cecilia, localidad de Engativá. Allí está el apartamento en el que vivía Javier. La idea era tomarse unos tragos porque la cuarentena por la pandemia por COVID-19 no los había dejado reunirse hace muchos días. Cuando se les acabó el licor eran entre las 11 y 12 de la noche y los tres salieron a comprar más. Se fueron a pie hasta la calle 53, a muy pocas cuadras del conjunto y de regreso fueron detenidos por dos policías del CAI de Villa Luz.

Ya era pasada la medianoche y corrían los primeros minutos del 9 de septiembre cuando dos policías en moto pararon a los tres amigos, que estaban a punto de entrar a la residencia para seguir con la reunión en casa.

Tras la aparición de los uniformados, muy cerca de la portería del edificio, se ve a Javier en el piso, boca abajo y con los dos policías encima de él. Ambos tenían pistolas taser —armas no letales—, y con éstas le propinaron choques de electricidad por el cuerpo una y otra vez mientras él suplicaba para que no lo hicieran más. Esto se sabe por las escenas del video grabado por Juan David Uribe, uno de los amigos de Javier, que registró el supuesto procedimiento policial.

Javier fue electrocutado en múltiples ocasiones. Lo que generó el llamado al apartamento de sus familiares, su tía  y unos primos que bajaron a tratar de socorrerlo. Minutos después llegó una patrulla de la policía y Andrés, el segundo de los tres amigos, también fue detenido y llevado al CAI de Villa Luz. 

Le faltaron escasos pasos a Javier y sus dos amigos Juan David y Andrés para entrar a la residencia. Esta historia estuvo a unos cinco pasos de no ser tragedia.

Tras la aparición de los uniformados, muy cerca de la portería del edificio, se ve a Javier en el piso, boca abajo y con los dos policías encima de él. Ambos tenían pistolas taser —armas no letales

Pero una vez fue torturado, se lo llevaron para esa caseta de la policía y fue golpeado por los policías. La misma suerte corrió su otro amigo Andrés quien fue testigo de lo que ahí le hicieron a Javier.

Juan David fue el único que salió ileso de este episodio y por esto llegó al CAI y vio a sus dos amigos. Javier estaba tirado en el piso con varios signos de golpes y parecía inconsciente. Suplicó a los policías que lo llevaran a la clínica. 

De acuerdo con los familiares y el abogado con quien se ha reconstruido la versión que aquí se narra, la Policía llevó en uno de sus vehículos a Javier Ordóñez a la Clínica Infantil Santa María del Lago. Pero ya era tarde: llegó sin signos vitales.

Para la reconstrucción de la madrugada del 9 de septiembre, cuando Javier Ordóñez es torturado y golpeado por la Policía del CAI de Villa Luz hasta morir, participaron las voces de Maura Alejandra Doti Dominguez, compañera sentimental de Javier durante los últimos 5 años. De Juan David Uribe, amigo de Javier que grabó el video prueba. De Angélica Garzón, psicóloga especialista en recursos humanos, quien estuvo casada con Javier durante 10 años y madre de dos hijos de la pareja. De Elvia Bermúdez, tía de Javier. De Vadhir Gómez, abogado de la familia de Javier.

— Por favor, por favor, ya, ya, ya, ya, por favor, por favor ya no más, por favor, me ahogo — Dice Javier Ordóñez mientras está en el piso boca abajo. Tiene a dos policías encima que con una pistola taser cada uno le hace descargas de electricidad una y otra vez.

[Se escucha el sonido de la taser por unos segundos. Se escucha silencio en la calle y un perro ladra.]

— La mano atrás, la mano atrás —, dice uno de los dos policías que está encima de Javier. Ninguno para de electrocutarlo con las taser.

— Ya, ya por favor, ya no más por favor— , suplica Javier

— Mano atrás, mano atrás —, repiten los dos policías que están encima de él.

— Está diciendo que por favor. Por favor, los estamos grabando. ¡Él está diciendo que por favor! Los estamos grabando —, dice Juan David mientras graba con su celular.

— ¡Él está diciendo que por favor!, ¡le está diciendo que por favor!, ¡los estamos grabando! —, se escucha la voz de Andrés al lado de Juan David. 

— ¡Ey!, él ya le dijo que por favor, no le haga más, los estamos grabando. 

— Haga caso —, dice uno de los policías.

[Siguen las descargas de la taser en el cuerpo de Javier]

— ¡Él está diciendo que por favor! —, insiste uno de los amigos de Javier. 

— Mano atrás, mano atrás viejo, le estoy diciendo mano atrás. 

[Ambos policías están solos en el forcejeo porque Javier ya está reducido.]

— ¡Y le dijo por favor hace rato! —, grita Juan David, quien no para de grabar.

— Mano atrás —, insiste uno de los policías.

— ¡Hace rato le dijo por favor y lo estamos grabando! 

— Mano atrás —, se escucha decir a uno de los policías. 

— Agente, les ruego, les ruego. Dice Javier.

— ¡Hace rato dijo que por favor!

— Mano atrás. 

— ¡Por favor no le peguen! ¿Por qué lo siguen agrediendo si hace rato dijo que por favor? Insiste a gritos Juan David.

—Por favor, por favor, por favor —, suplica Javier.

— ¡Hace rato dijo por favor, déjenlo quieto, por favor, los están filmado, los están filmando hace rato! —, grita Andrés.

—¡Por favor déjenlo ya tranquilo! —, grita Juan David.

— Los están filmando, agente, los están firmando—, suplica Javier.

— Hace rato dijo por favor y está quieto, ¿por qué lo lastiman más, mi agente?

— Por favor —, suplica Javier.

— Mano atrás, mano atrás —, dice uno de los policías.

— Por favor, por favor —, suplica Javier. 

[Las descargas eléctricas continúan por parte de los dos agentes a Javier]

— ¡Hace rato dijo por favor y está tranquilo! 

— ¿Por qué le hacen más, porque le hacen más? —, grita Andrés.

— Por favor, por favor —, suplica Javier.

— ¡Oiga, por qué lo agrede! —, grita Juan David.

[Se escuchan gritos desde los apartamentos pidiendo que pare la agresión de los policías] 

— ¡Venga, él está solo, los están grabando y no está haciendo nada, ¿qué le pasa?! 

Escena de la tortura, 

tomada del video grabado por su amigo Juan David

***

Yo conocía a Javier por Juan David. Sé que él me amó muchísimo… [La voz de Maura se hace delgada y llora]. Esa madrugada Juan David me llamó y dijo: “Maurita nos mataron a Javier, la Policía nos lo mató”. ¿Cómo así?, dije yo. Al principio no le creía. “En serio, yo no voy a jugar con eso”, dijo. 

Esa noche estaba con mi hija y mi mamá en la casa de ella, en este barrio que se llama…, bueno muy cerca de Santa Cecilia, del conjunto residencial. Mi mamá, mi hija, todas salimos a conseguir un taxi porque era tarde, pero lo encontramos y nos fuimos para allá. Cuando llegué a la Clínica Infantil Santa María del Lago un médico me llevó a un cuarto y en una de las camillas me dijo: “mire señora Maura, voy a serle muy sincero él está muerto”. Yo no la había visto todavía, ahí me ataqué a llorar. Luego me hicieron entrar y ver el cuerpo para reconocerlo. Él tenía golpes y el médico dijo: “aquí se ve que la muerte fue por los golpes contundentes, este es el dictamen de la clínica pero ya toca que Medicina Legal como tal se encargue de eso para que profundicen”.

Así me enteré cruelmente de que lo habían metido al CAI y lo habían matado. 

Estuvimos toda la madrugada en la clínica hasta que lo entregaron al CTI [Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía General] y allí se siguió el procedimiento judicial. Creo que en estos momentos Andrés tiene medida aseguramiento porque él es un testigo clave. Esa noche él también fue arrestado junto con Javier y sin leerle los derechos, sin nada. Fue un arresto ilegal. 

“Mire señora Maura, voy a serle muy sincero él está muerto”. Yo no la había visto todavía, ahí me ataqué a llorar. Luego me hicieron entrar y ver el cuerpo para reconocerlo. Él tenía golpes y el médico dijo: “aquí se ve que la muerte fue por los golpes contundentes«

Él fue quien vio cómo lo mataron, mejor dicho, a él también lo golpearon, entonces me imagino que debe estar traumatizado. Aparte que era el mejor amigo y lo quería, lo adoraba. Fue Juan David el que se fue hasta el CAI y lo sacó. 

Le gritaba “¡Lo van a dejar morir, por favor, rápido llévenlo a un hospital!”. Entonces se lo llevaron en una patrulla hasta la clínica y claro, él estuvo allá pendiente y cuando salió el médico le dijo: “él llegó aquí sin signos vitales”.  

Como todo ser humano cada uno tiene su forma de ser cuando está tomado. Pero Javier no era violento, no. Él era muy dado a sus amigos. Como todos. Hablaba duro, eso sí y todo el mundo miraba, pero eso era porque él era así y ya no podía cambiar.

Lo admiraba mucho. Era ingeniero aeronáutico. Él no se graduó como tal de abogado, pero era el mejor. Asesoraba a todo el mundo y sabía todo, todo sobre el derecho. Era excelente. Yo creo que si se hubiera alcanzado a graduar como tal, hubiera sido el mejor abogado, te lo juro. Era el mejor papá. Fue el mejor padrastro con mi hijo y eso siempre lo voy a llevar en mi corazón.

Ahora escasamente puedo pensar en este momento. Trato de controlarme un poco, ser fuerte y despedirlo como debe ser. Que se haga justicia es lo que más quiero, lo que más añoro. 

Maura Alejandra Doti Dominguez, 

compañera sentimental de Javier durante los últimos 5 años

***

No te puedo contar todo, porque hay cosas que son materia de investigación. Pero yo sí voy a hablar porque a mi amigo lo mataron y yo voy a hacer lo que sea necesario para hacer justicia. Es que el policía me dijo esa frase: “de esta no se me salva” y yo creo que ellos tenían algo en contra de Javier, pero mañana hablamos.

[Tras esa llamada, Juan David no volvió a contestar el teléfono. Solo contestó un chat de Whatsapp en el que dejó el siguiente mensaje: “créeme que no es porque me exponga o no, porque desde el comienzo nunca me oculté y no lo haré hasta conseguir que por lo que cometieron, este homicidio contra mi amigo, los condenen. Solo que por el momento no debo dar ningún tipo de declaración para no entorpecer el procedimiento de la investigación para que los puedan condenar.]

Juan David Uribe, 

amigo de Javier que grabó el video prueba

***

“En el momento que estamos diligenciando la documentación, siendo 01:00 a. m., el señor Javier Humberto Ordóñez manifiesta sentirse mal, por tal motivo se solicita un vehículo policial para trasladarlo a la Clínica Partenón [nombre anterior de la Clínica Santa María del Lago]. El vehículo llegó siendo las 01:05 a.m. horas y de inmediato lo trasladamos a esa clínica. Con el fin de no perder tiempo, nos trasladamos a la clínica, llegando a las 01:08 horas, y allí lo ingresamos de urgencias, donde es atendido de manera inmediata en ese momento. Y como a los 15 minutos sale el médico que lo está atendiendo y nos informa que el señor Javier Humberto Ordóñez Bermúdez había fallecido”.

“Juan Camilo Lloreda Cubillos y Harby Damián Rodríguez Díaz llevaban más de 5 años como patrulleros de la Policía Nacional. Ambos estaban asignados al CAI de Villa Luz, occidente de Bogotá, y ahora los dos enfrentan una condena de cerca de 60 años por la muerte del ciudadano Javier Humberto Ordóñez Bermúdez. Lloreda, estudiante de psicología de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, les dio, durante varias horas, a investigadores de la Inspección General de la Policía su versión de los hechos que rodearon la muerte de Ordóñez”.

Fragmentos del artículo: La confesión de uno de los policías vinculados a la muerte de Ordóñez. El Tiempo. 12 de septiembre de 2020.

***

Yo había hablado con él ese día a la 1:30 de la tarde. Tengo grabada en mi mente esas palabras, las risas de él como siempre. Nuestros temas de interés eran los niños, pero adicional a eso, ese día hablamos de vender el taxi, de los planes para los niños, de lo que él quería hacer. Al final de la llamada me dijo: “tranquila, no se desespere”. Esas fueron sus palabras, porque estoy sin trabajo desde enero, entonces cada vez que hablaba con él, me decía “tranquila, tenga paciencia”. Esas palabras yo las tengo grabadas. Después de esa llamada envió un mensaje de voz en el que me dice que en la semana me consigna tanto para los niños. No deja de darme vueltas en la cabeza todo eso. Es como el recuerdo más reciente.

Esas palabras no se borran de mi cabeza porque cuando le contesté a la tía de Javier, a las 6:30 a.m. del otro día, me dice que sucedió algo terrible y que lo tome con calma. Y yo dije: “¿qué pasó?”. Que mataron a Javier y parece ser que fue por abuso de la Policía, me dijo la tía y ya.

Estaba acostada y me levanté. Fui y hablé con mi hermana, ella se alteró también y me dijo que parecía que había sido la Policía la que le ocasionó la muerte y que lo estaban transmitiendo por noticias de City TV. No quise prender el televisor, pero busqué por internet y efectivamente ahí estaba el vídeo. Es demasiado cruel.

Esas palabras no se borran de mi cabeza porque cuando le contesté a la tía de Javier, a las 6:30 a.m. del otro día, me dice que sucedió algo terrible y que lo tome con calma. Y yo dije: “¿qué pasó?”. Que mataron a Javier y parece ser que fue por abuso de la Policía, me dijo la tía y ya.

Mis hijos casualmente estaban en la casa de mi mamá y lo que hice fue venirme para acá, porque acá están nuestros hijos. No sabía cómo decirles, cómo hablar con ellos de lo que sucedió. Hacia el mediodía me reuní yo sola con ellos y les cuento que el papá murió. El chiquitín me preguntó: “mami, ¿mi papá estaba enfermo?, ¿qué tenía?, ¿por qué no me dejaste verlo?, ¿por qué no me dijiste para irlo a ver?”

En ese momento no fui capaz de contarles la verdad. Les dije que hasta ahora íbamos a mirar qué fue lo que pasó, si fue que le dio algún infarto, que fue todo muy repentino, que él enfermo no estaba y no sabíamos qué pasó.

Después me reuní con los amigos y ellos me contaron que estaban departiendo en el apartamento, tomando trago y como a la medianoche se les terminó. Salieron del apartamento a comprar más y que cuando ellos iban entrando un policía los detuvo y les dijo que estaban incumpliendo las normas de la cuarentena. Pues todos sabemos que ya cuarentena como tal no había, habían sí algunas restricciones. Entonces parece ser que Javier le respondió al policía que le pusiera el comparendo correspondiente. Que el policía se bajó de la moto, respondió agresivamente y no sé qué es lo que le lanzaron con las taser a larga distancia, como unos dardos que al caerle a la persona hace que se inmovilice.

Javier era una persona de 1.83 metros de estatura, fornido, derribarlo no era tan fácil y ahí es cuando ya lo tiran al piso y pasa todo lo que se vio en los videos. Para mí eso fue una tortura lo que le hicieron. Luego de eso lo levantan los policías del suelo y ahí se ve que él efectivamente se va caminando hacia la patrulla. Se evidencia cuando los primos salieron a mirar qué estaba pasando, ellos le hablaban y él los miraba pero no respondió ni dijo nada. Lo metieron a la patrulla, lo tiraron allá dentro, seguramente ya no se podía sentar, parece que en la patrulla le propinaron golpes y cuando llegan al CAI pues lo tiran al suelo, el cae en posición fetal y ahí lo siguen golpeando de todas las formas. 

Uno de los testigos dijo que cuando llegó lo vio muy pálido y empezó a llamarlo, pero él no respondía y entonces le empezó a decir a la Policía que ya, que lo dejara, que lo auxiliara, que estaba muy grave, que por favor le quitaran las esposas. Tenía las esposas en las manos y se las apretaron hasta el punto que le maltrataron sus manos y sus pies. Después de un rato de pedir que le ayudaran, le quitaron las esposas, lo metieron a la patrulla y se lo llevaron para la clínica. Lo dejaron ahí tirado afuera y el amigo que iba detrás lo recogió y lo entró. El parte médico es que Javier llegó muerto a la clínica, no hubo nada que hacer. No se pudo hacer reanimación ni nada. El médico indicó que fue por los múltiples golpes que presentaba.

Había muchos interrogantes respecto a lo que había pasado en el CAI. Hay un amigo inicial quien fue el que contó todo el relato y estuvo con él en la clínica. Pero hay otro amigo que fue testigo de lo que pasó en allí y cuando él contó su relato, pues uno se da cuenta que fue que lo mataron en el CAI. 

Uno de los testigos dijo que cuando llegó lo vio muy pálido y empezó a llamarlo, pero él no respondía y entonces le empezó a decir a la Policía que ya, que lo dejara, que lo auxiliara, que estaba muy grave, que por favor le quitaran las esposas.

A diferencia de muchos casos que ocurren a diario en nuestro país, este quedó grabado. Nosotros como familia vamos a hacer toda la presión para que se haga justicia, ¿sabes por qué?, porque Javier tenía dos niños y porque a su padre nadie se los va a devolver.

Angélica Garzón, psicóloga especialista en recursos humanos, 

estuvo casada con Javier durante 10 años y madre de dos hijos de la pareja.

***

Javier era como un hijo para mí, yo toda la vida viví con él. Él se casó, se separó, era buen papá, excelente padre. Ese taxi que usted ve allá era de él, él le tenía chofer. Y esa vecina salió a decir que era un vicioso tomatrago, ¡mentira! Sí le gustaba el trago y recién se separó de pronto tomaba mucho y le llamaban, le hacían anotaciones por eso. Él hablaba duro, así como yo [se baja el tapabocas] es que todos los girardoteños hablamos así.  Él hablaba duro y era grandulón.

A mí me llamaron como a las 12:30 a.m. para que bajara porque algo pasaba con Javier. Yo vi que estaba en el piso y le estaban dando choques eléctricos. Al ver eso sí les dije: “¡policías hijueputas!”. Éramos como cinco o siete personas ahí. A nosotros los policías nos dijeron que se los llevaban a la URI de la Granja. No fueron los vecinos los que llamaron a la Policía.

Elvia Bermúdez, tía de Javier

***

En los videos que tenemos no se evidencia una riña entre Javier y los policías. Hay uno que muestra al norte, otro al sur y otro que demuestra arriba y hacia abajo. De manera que estaban ellos prácticamente, los dos testigos, la víctima, los dos policías que lo venían siguiendo. O sea en la reconstrucción del antes, durante y después del primer video, se demuestra que ahí lo golpean, lo abordan, lo reducen con taser, con descargas de taser. Eso pues ya lo conoce toda la opinión pública. Hay un testigo que, nadie lo sabe, ningún medio de comunicación, es que alguien fue a preguntar por ellos allá y estos sujetos [la policía] se negaron. O sea, lo que hicieron fue negarse a reconocer tanto al testigo, como la víctima que estaban en el CAI. 

Luego de eso alcanzó a llegar uno de los testigos amigos que estaba departiendo con él y se metió a la fuerza y vio que su amigo estaba tirado en el suelo y entonces ahí lo que hicieron fue subirlo a un carro y llevárselo para la clínica en un carro de la policía.

La Policía no interviene para auxiliar. Son los amigos los que lo ingresan al hospital. La Policía ve que él se está muriendo y no hace nada. Y esto es una de las críticas que constituyen la omisión porque ven que se está muriendo y no hacen nada para socorrerlo. Yo tengo unas fotos de Javier muerto, en las que tiene golpes en la cara, politraumatismo. Él no muere por un solo golpe, sino por una cantidad de golpes. Pero hay uno de ellos que es más contundente que los otros. La verdad es que eso de que la Policía diga que él se golpeó o que él se cayó no es cierto. Tú sabes que cualquier cosa puede pasar, la defensa puede pensar en cosas que no son, pero una cosa son las evidencias: ellos salen del apartamento van hacia la calle 53 y allá son abordados por la Policía. Ahí tienen un momento principal en el que se encuentran.  Para no entrar en conflicto con la Policía deciden irse para la casa y este sujeto [policía] aborda a la víctima. Ahí están los vídeos en las redes sociales. Me llama la atención que la Policía en un primer momento manifiesta que hubo una riña y en los videos no se observa tal cosa, tampoco que hayan recibido golpes por parte de las víctimas. 

Aquí hay otro capítulo que más adelante se va a dilucidar. Qué es lo que pasó con uno de los testigos, porque también fue sometido a tratos crueles y está amenazado.

Vadhir Gómez, abogado de la familia de Javier Ordóñez.

Técnica y tratamiento: Los monólogos de esta historia fueron construidos a través de entrevistas presenciales y telefónicas. Los testimonios brindados por los familiares, testigos y profesionales entrevistados recibieron un tratamiento de edición de estilo y se agregaron algunos datos de contexto. 

Fecha de las entrevistas: Jueves 10 (2:00 p.m. – 8:40 p.m.), viernes (7:30 p.m. -10:00 p.m.) y Sábado 11 (11 a.m.- 4:00 p.m.)

Lugar de las entrevistas: Barrios Santa Cecilia y Villa Luz. 

Autor: Diana Salinas (@DianaSalinasP) y Claudia Báez (@ClaudiBaez).

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