sábado, diciembre 5, 2020

protestas

Seis monólogos relatan cómo el joven terminó herido de bala y tirado dos horas...

Cristian Hernández, de 26 años, murió entre las 9 y las 10 de la noche después de recibir un impacto de bala en la frente. Testigos aseguran que fue un tiro de gracia de un policía y su familia denuncia que no permitieron que fuera auxiliado. Si bien el joven domiciliario no era parte de las manifestaciones en contra del abuso policial convocadas el pasado 9 de septiembre, tuvo la mala fortuna de estar cerca al lugar de la manifestación: el CAI del barrio Verbenal, Usaquén. Mira la reconstrucción de lo que pasó esa noche aquí.

#NocheSinMiedo: dos meses después de la masacre del #9S

La comunidad de Verbenal, Usaquén, conmemoró con una velatón los dos meses de la masacre ocurrida el 9 de septiembre en Bogotá y Soacha, que cegó la vida de 14 personas. “Este es un espacio de esperanza, diálogo, memoria”, dijo el anfitrión del evento desde la tarima.

Un monólogo y una carta sobre un joven que murió por protestar

Lorwan, de 30 años, murió en la mañana del 10 de septiembre luego de que una bala lo impactara la noche anterior mientras protestaba frente a la Estación de Policía de Ciudad Verde, Soacha. Se presume que el disparo provino de las armas de miembros uniformados que dispararon desde la azotea de la Estación.

Cuatro monólogos sobre la muerte y una paradoja

Fredy, de 20 años, trabajaba como guardia de seguridad en un centro comercial de Suba. Un amigo, que le pidió que lo acompañara a recoger una chaqueta, asegura que de regreso hacia la casa Fredy fue impactado en el barrio Alcaparros, Suba, por una bala que lo mató. Testigos denuncian que agentes de la policía no permitieron que fuera auxiliado. (Click al título para seguir leyendo)

Tres monólogos sobre un hombre que añoró volver a casa

Anthony, de 28 años, había llegado a Bogotá en 2019 tras emigrar de Venezuela. Trabajaba y enviaba remesas a su familia hasta el miércoles 9 de septiembre, cuando camino a casa dos balas acabaron con su vida, frente a la Estación de Policía de Ciudad Verde, según la versión de los testimonios recogidos. (Click al título para seguir leyendo)

Monólogo de un padre que perdió a su hija

Julieth, de 18 años, caminaba con una amiga cerca al CAI del barrio Gaitana, Suba, cuando fue impactada por una bala en el pecho que le quitó la vida instantáneamente. Iba a cumplir 19 años el 25 de septiembre. (Click al título para seguir leyendo)

Cinco monólogos de familiares que añoran justicia

Tres amigos se habían reunido en el conjunto residencial de la calle 55 con 77a, en el barrio Santa Cecilia, localidad de Engativá. Allí está el apartamento en el que vivía Javier. La idea era tomarse unos tragos porque la cuarentena por la pandemia por COVID-19 no los había dejado reunirse hace muchos días. Cuando se les acabó el licor eran entre las 11 y 12 de la noche y los tres salieron a comprar más. Se fueron a pie hasta la calle 53, a muy pocas cuadras del conjunto y de regreso fueron detenidos por dos policías del Centro de Atención Inmediata (CAI) de la Policía del barrio Villa Luz. Ya era pasada la medianoche y corrían los primeros minutos del 9 de septiembre cuando dos policías en moto pararon a los tres amigos, que estaban a punto de entrar a la residencia para seguir con la reunión en casa. (Click al título para seguir leyendo)

Cinco monólogos de una noche en la que todo ardió

La noche del 9S la policía reportó 26 protestas en diferentes puntos de Bogotá, producto del asesinato de Javier Ordóñez, quien fue torturado y golpeado hasta morir por agentes del CAI de Villa Luz en la madrugada de ese día.Todo se concentró en cuatro localidades: Engativá, Usaquén, Suba y Bosa. También en el Parkway y Soacha. Los relatos aquí reunidos narran la versión de hombres y mujeres testigos de cuando la ciudad ardió en protestas furiosas y violentas contra la Policía, que utilizó armas de fuego. El fragor de la noche acabó con la vida de 13 personas, dejó más de 50 civiles heridos y a 30 policías también lesionados, según su propio reporte. Unos 43 CAI de la ciudad fueron incendiados y averiados.

Tres monólogos acerca de cómo murió un joven en plena protesta

Jaider Fonseca, de 17 años, fue impactado por cuatro balas mientras sostenía una puerta de madera para resguardarse de las balas de salva que hasta pasadas las 9:00 p.m. había disparado la Policía en el barrio Verbenal, Usaquén. Para sus familiares hay un agravante en su muerte: Jaider había sido previamente torturado, amenazado y hostigado por los policías del CAI* Verbenal, en varias ocasiones.

Dos monólogos sobre una estudiante que no pudo escapar de la muerte

Angie Baquero, 29 años, iba camino a la casa de una compañera de estudio. Entre las 8 y 9 de la noche se encontró en medio de un tiroteo en la intersección entre la calle 132 y la carrera 102a. Intentó correr para huir de los disparos presuntamente hechos por la Policía, sin embargo, una bala la alcanzó y murió en la mañana del 10 de septiembre.